jueves, 17 de mayo de 2012

LO QUE LA SEGURIDAD SOCIAL TE QUITA, JAMÁS TE LO DEVUELVE

Uno tiene la sensación de ser él último mono de esta comedia. Los extranjeros -que jamás han cotizado- reciben de la Seguridad Social mucho mejor trato que yo, que además de muchos más, coticé durante 7 años a razón de 105.000 pesetas mensuales, pero me asignaron una pensión de 500 euros, con la que paso todos los meses varios días de hambre, porque vivo solo, pago alquiler y no tengo quien me ayude. En 2007, padecí un infarto de cerebelo. Inenarrable lo ocurrido cuando me llevaron a urgencias, tanto como el tiempo que pasó después hasta que me diagnosticaron. Me sometí a diversos programas de rehabilitación y me recuperé casi del todo, pero una de las secuelas no tuvo arreglo: me había quedado un problema respiratorio que me produce atragantamientos frecuentes y golpes gravísimos de tos. Para contrarrestar y casi eliminar esa tos, me recetaron aspirar un producto que se llama RILAST, por el que ningún médico me hizo la menor advertencia. Durante los años transcurridos desde entonces, he perdido siete piezas dentales y dos puentes, podridos sin recuperación posible. El año pasado, al cambiar de médico, el nuevo resultó ser un hombre afable y atento que me aclaro que esas pérdidas se debían al RILAST, y que era obligatorio enjuagarme con agua y bicarbonato, para contrarrestar ese medicamento que es como nitroglicderina contra el esmalte dental. Durante el último año, no he vuelto a perder ninguna pieza, pero me he visto obligado a masticar con los incisivos, de manera que han sufrido un desgaste galopante. Hace dos o tres meses que sufro grandes dolores al masticar y apenas puedo comer. Ayer me dijo el dentista del seguro que tiene que extraerme un incisivo, con lo que se cumplirá uno de mis temores más inimaginables: verme mellado en el espejo. Me dijo el dentista que fuera a la trabajadora social. Esta mañana, la trabajadora social me ha reenviado a otros dos departamentos. E•l primero a donde he ido, calle Tomá Heredia, me dicen que la Seguridad sólo se ocuparía -de concedérmelo- de la prótesis, pero no todavía, "habrá que esperar unos meses". La cuestión es que Seguridad Social me quitó durante siete años unos ocho millones de pesetas (48.000 euros), aparte de diversas cantidades. Pero la Seguridad Social que me ha quitado las muelas al no darme la información adecuanda, no me va a solucionar el problema dental aunque esté muriendo por casi no poder comer. Hay quien elogia entusiásticamente a la Seguridad Social, al haber sido tratado a cuerpo de Rey, pero la realidad cotidiana es que el personal subalterno propina un trato humillante a los pacientes (nos tratan de tú niñatas de 20 años), y no le importan nuestros dientes ni un bledo. Y NO ES AHORA, POR LA CRISIS. LA SEGURIDAD SOCIAL ES ENEMIGA DE LOS DIENTES DE LOS ESPAÑOLES DESDE SIEMPRE SIEMPRE. Y ROCA EDITORIAL, que me ha robado más de cien mil euros, QUIERE QUE YO MUERA