domingo, 30 de marzo de 2014

SIGUEN PIDIÉNDOME LA DESBANDÁ SIETE AÑOS DESPUÉS DE PROHIBIR SU REEDICIÓN.

Sorprendentemente, todas las semanas recibo dos o tres correos pidiéndome –infructuosamente- mis agotadísimos libros. Principalmente, La desbandá, aunque también preguntan por “Oro entre brumas” y “Los pergaminos cátaros”
Lo más impactante para mí es que tales correos proceden no solamente de España, sino, también, de Toulouse, México, Los Ángeles, Florida, Buenos Aires y Caracas… SIETE AÑOS DESPUÉS DE QUE YO PROHIBIERA NUEVAS EDICIONES, lo que indica lo mal que lo hizo esta editorial estafadora, pues en vez de siete ediciones de “La desbandá” entre duras y rústicas, habrían podido ser centenares.
Recuerdo a los lectores que tanto La desbandá como otras novelas, las subí a este blog hace ya seis o siete años, al informarme los abogados de la estafa que Roca Editorial estaba cometiendo conmigo. Por lo tanto, abriendo los archivos antiguos pueden leer varias novelas mías GRATIS.
 
 
REPRODUZCO EL MARAVILLOSO CUADRO "EL EXPOLIO", DEL GRECO, COMO RECORDATORIO DEL EXPOLIO DE MI PRODUCCIÓN LITERARIA DE QUE FUI OBJETO POR PARTE DE ROCA EDITORIAL, CUANTIOSA APROPIACIÓN DE MIS DERE CHOS QUE ME OBLIGA A VIVIR MISERABLEMENTE AHORA.
 
 


miércoles, 19 de marzo de 2014

miércoles, 12 de marzo de 2014

ELLSWORTH TOOHEY Y LA MEDIOCRIDAD

Hace poco escuché a un locutor de radio escandalizarse y reprochar que Julio Iglesias dijera que el primer disco de su hijo Enrique era mediocre. Entendí que el locutor consideraba que Julio Iglesias debía callar su verdadera opinión al respecto y decir que lo que hacía su hijo es maravilloso; aunque supiera que no lo era en absoluto.
Hace unos años, las circunstancias me inclinaron a confiar plenamente en un periodista que redactaba bien pero opinaba y fabulaba muy mal. Durante tres o cuatro años, consideré a este personaje un amigo imprescindible. Pero… tuve un presentador una vez, un ex compañero de un periódico, el cual pronunció un panegírico sobre mí y una novela mía que me hizo sonrojar, pero tuve que agradecer. Tiempo después, este presentador me hizo llegar un original con la pretensión de que presionara a mi editorial de entonces para publicarlo. Se lo conté al periodista en el que confiaba, comentándole que el libro era ilegible y, por lo tanto, impublicable, y que no lo iba a recomendar. Escandalizado, me reprochó: “¿Cómo puedes hablar así de quien te hizo aquella presentación tan fantástica?”. Según entendí, él opinaba que yo tenía que mentir por agradecimiento.
Poco a poco, a partir de entonces caí en la cuenta de que este “amigo” ejercía de Ellsworth Toohey, porque comprendí que mi opinión sobre un poeta que él ensalzaba era la correcta y no la suya. El tal “poeta” rimaba e idealizaba escenas terribles y repugnantes de pedofilia; para mí imperdonable aunque su capacidad poética hubiera sido válida, que no lo era. Pero para mi “amigo” periodista era importantísimo promocionarlo, porque lo tenía prisionero de sus notas de elogio, que era la única “fama” del tal. Entonces, caí en la cuenta de que conmigo pretendía lo mismo; no respetaba mi capacidad fabuladora ni mis méritos literarios, sino que pretendía convertirme en rehén de sus elogiosos reportajes en prensa. Quería poder y lo ejercía con el único recurso a su alcance.
En cuanto me liberé de él, se vengó dedicándose a perseguirme obsesivamente, tratando de cerrarme todas las puertas posibles. Especialmente, las del mundo gay, donde él es una especie de chamán. Hoy día, no soy un escritor muy reconocido, pero a estas alturas de la vida me basta con reconocerme yo. Aunque publiqué once libros y tengo treinta y seis escritos, que cuando me llegue la inminente hora, quedarán inéditos. Pero yo no sería capaz de someterme a ningún Ellsworth Toohey, que por cierto hay muchos en España, lo que tal vez es el origen de la mediocridad internacional contemporánea de esta España de mis suspiros.
ELLSWORTH TOOHEY es el personaje fundamental de la novela “El manantial”, de Ayn Rand, un libro de enorme impacto en los EE.UU. del siglo XX, origen de una importante corriente de opinión, inspiración de una maravillosa película que protagonizó Gary Cooper junto a Patricia Neal, y uno de los dos libros que más influyeron en mi adolescencia.
La figura de Ellsworth Toohey, en su interrelación con los demás personajes de “El manantial”, es uno de los más atinados retratos del Mal sin paliativos. El Mal sin sombra de bien alguno. El Mal en todo su esplendor. Una forma mucho más real y palpable de la figura de Mefistófeles que la de Goethe, que en algunos pasajes de ”El manantial” de apariencia inocente, produce verdadero terror. El Mal como cicuta disfrazada de miel. La supeditación de todo rastro de piedad al ejercicio perverso del poder. La carencia total de misericordia. La adoración del poder como lo único importante de la vida. El poder por sí, sin objetivos. El poder envilecedor, embrutecedor, como vemos con tanta abundancia. El poder no para realizar proyectos, sino sólo por el placer de mandar. Entre otros malvados puntos de vista, Toohey sostiene en la novela lo siguiente:"El problema básico del mundo moderno, es la falacia intelectual de considerar que la libertad y la coerción son opuestos. Para resolver los gigantescos problemas que agitan el mundo de hoy, debemos esclarecer nuestra confusión mental. Debemos adquirir una perspectiva filosófica. En esencia, libertad y coerción son la misma cosa. Les daré un ejemplo: los semáforos restringen su libertad de cruzar la calle cuando lo desean. Pero esa restricción les da la libertad de no ser atropellados por un camión. Si se les diera un trabajo y se les prohibiera abandonarlo, se restringiría la libertad de sus carreras, pero se les daría la libertad de no temer al desempleo. Siempre que se impone una nueva coerción sobre nosotros, automáticamente ganamos una nueva libertad. Las dos son inseparables. Sólo aceptando la coerción total podemos conseguir nuestra libertad total."
Tan venenoso personaje es muy complejo, pero trataré de describirlo brevemente, si no lo ha hecho ya el párrafo anterior. Lo que configura Ayn Rand es algo que vemos con frecuencia en los alrededores, aunque no solemos darle mucha importancia o tal vez ni lo vemos. Cuando una persona carente de virtudes y talento accede a una gran cultura, se sumirá en una contradicción angustiosa: tiene suficientes conocimientos para reconocer el talento, y por ello es capaz de darse cuenta de que él no lo posee. Con demasiada frecuencia, el mediocre consciente de serlo se vuelve un malvado corruptor de almas, cuando decide tratar de trasmutar sus carencias en virtud: “No tengo ni podré tener talento, pero adquiriré el poder de decidir quién avanza”.
El Ellsworth Toohey de Ayn Rand escribe una columna en un periódico muy famoso, una columna con la que se va convirtiendo, insensiblemente, en una de las personas más influyentes de Nueva York. Decide quién construye los principales edificios, quién expone en las mejores galerías, quién vende libros y quién lee poemas en los salones más exigentes. ¿Cómo lo hace? Muy sencillo: Utilizando la columna, va encumbrando a personajes sin ningún talento a lo más alto de sus respectivos oficios: arquitectura, poesía, música, pintura, etc., de manera que los convierte en rehenes. Esas mediocridades torpísimas dependen del alimento de prestigio que Toohey siga otorgándoles en su columna y, por consiguiente, son presas suyas. Lo lisonjearán. Se bajarán los pantalones ante él. Le harán la pelota. Harán lo que él les mande por innoble que sea y, de hecho, en tal dependencia de Toohey de muchos influyentes hombres de “éxito” en el Nueva York de los años veinte, se basa el drama de la novela.
Ustedes se preguntarán si hay Tooheys entre nosotros. Y yo les respondería que abran bien los ojos. Acabarán oliéndolos entre escalofríos de pavor. Tal vez descubran voces malísimas cuyo éxito de ventas no tiene explicación, o artistas dando a diario la nota y que sólo querrían ser funcionarios, o rapsodas a los que se resalta a pesar de sus loores a la pedofilia o folclóricas asmáticas que tienen buenas tetas y muy mal oído y, sin embargo, no paran de actuar. La lista sería interminable.
¿Qué se puede hacer contra los Toohey de nuestro mundo? NADA. En nuestra sociedad se acusa de “narcisismo” al individualista. El que sirve con denuedo su visión original de las cosas es un anarquista. Un creador en libertad está muy mal considerado, puede ser objeto de todo tipo de coacciones y felonías. He visto magníficas ideas individuales malogradas en multitudinarios “braintorms”, tanto que muchas veces me he puesto a llorar por la malversación del talento. La persona que sabe y sabe que sabe está muy mal vista entre nosotros. Se premia a quien hace luminosa ostentación de su ignorancia. Se respeta el ordenado conformismo y se pena a quien no acepte las injusticias. Quien haya trabajado en publicidad o en televisión (yo he estado en ambos) podría contar y no parar sobre pactos tácitos de mediocridad.
Lo cual daría para un congreso de filosofía.

martes, 4 de febrero de 2014

HABLANDO DE GIMNASIOS…

Al mencionar que hago ejercicio a diario, con objeto de que no crean, como parece que creen, que estoy agonizando, he recordado a varios culturistas que conocí durante la última temporada que pasé en Málaga, en los años 80.
En Madrid, creen que los malagueños vamos todos al gimnasio en vez de trabajar y buscarnos las habichuelas. Muchos culturistas malagueños son conocidos allí y la ciudad tiene fama de ser una de las más culturistas de Europa. Me dicen que en la actualidad hay bastante más de cien gimnasios en la ciudad, lo que no es poco. Creo que el iniciador fue Dino Chemes, quien he sabido que murió hace un año, en plena forma. Considero que el culturismo, si bien entendido, es no sólo un buen deporte, sino un magnífico plan de vida, porque fortalece muchísimo la disciplina, la constancia y el amor propio. Cuando escribía en aquel añorado periódico, hoy desaparecido, dediqué algunos reportajes a culturistas destacados. Uno de los más sobresalientes que recuerdo es Lázaro Jiménez, cuya fuerza de voluntad y buena salud destaqué por aquellos entonces.
Ahora me dicen que tiene gimnasio propio. Yo recordaba que tenía uno a medias. De haberlo querido, podría haber tenido algún porvenir como actor, sobre todo para el cine de aquella época.
Lázaro Jiménez Sánchez comenzó a practicar el fisicoculturismo a la edad de 18 años. Se inscribió en el gimnasio Dino de Málaga y compitió por primera vez en el Campeonato de Andalucía en 1978, en Cádiz, quedando en 3º lugar de su categoría y en ese mismo año ganó el Mr. Torremolinos. En 1980 volvió a participar con éxito en varios certámenes, interrumpiéndose su carrera deportiva, por tener que cumplir el servicio militar. En 1983 volvió a participar en el Campeonato de Andalucía y en la Copa de Andalucía. A partir de éste momento se dedicó plenamente a la práctica culturista sacrificándose al máximo en los entrenamientos y así, en 1984, fue proclamado campeón de Andalucía, campeonato celebrado en el Puerto de Santa María. En 1985, volvió a ser campeón de Andalucía y en el Campeonato Nacional Olimpia quedó 2º clasificado de la categoría pesado-ligero, teniendo el inmenso honor de ser uno de los cuatro culturistas clasificados para representar a España en los Campeonatos Internacionales del Mar Mediterráneo, que se disputó en Alejandría (Egipto), donde quedó 3º de su categoría. En el año 1986, volvió a ser proclamado campeón de Andalucía por tercera vez consecutiva, siendo, además, primer clasificado en el Campeonato de España celebrado en Madrid en ese mismo año. Dos semanas después quedó como 1º clasificado en la Copa Internacional España-Portugal.

lunes, 3 de febrero de 2014

PESE A LO QUE ALGUNOS CREEN, VOY AL GIMNASIO A DIARIO

Hace muchos años, decenios ya, llegó a Málaga un artista circense argentino que se llamaba Dino. Yo lo conocí algunos años después de instalar en Málaga el primer gimnasio de culturistas de élite. De su mano y por su dirección, salieron muchos campeones, incluyendo a Manolo Lucena y muchos otros destacados.
Por el tono de ciertas comunicaciones que recibo de mis lectores, parece que algunos creen que voy en silla de ruedas. Pero no.
VOY AL GIMNASIO DE DINO A DIARIO. Desde que regresé a Málaga, no he parado de hacer ejercicio, porque soy diabético y porque es la única manera de permanecer razonablemente activo a mi edad.

miércoles, 29 de enero de 2014

EL CUARTO SEGMENTO y mi vida

A través de mi web, recibo constantes comunicaciones de gente que me escribe pidiéndome mis agotadísimas novelas. Principalmente, “La desbandá” (sorprendentemente, me preguntan por ella desde Tolouse, Los ángeles, México, Buenos Aires y demás). También me piden a veces “Oro entre brumas”. Pero ayer recibí una nota que no me solicitaba nada, sino que me felicitaba por mi novela “El cuarto segmento”, publicada hace unos quince años.
Extrañado además de complacido, me dio por leer algunas páginas, porque sólo recordaba los hitos básicos de la fabulación. Pasé un par de horas sobrecogido al darme cuenta de lo muy autobiográfica que es esa novela.
En realidad, creo que todo lo que fabula un novelista es autobiográfico en alguna medida. Pero lo de “El cuarto segmento” es demasiado literal y no me hago una idea de por qué me decidí a publicarla.
TENGO UN LIBRO DE POEMAS INÉDITOS, “Quejío”, QUE INCLUYE UNA EXTENSA COLECCIÓN DE LETRAS PARA CASI TODOS LOS PALOS FLAMENCOS. Tras la sorpresa de la lectura retrospectiva de anoche, esta mañana he encontrado esta serrana., que no puede ser más autobiográfica:
SERRANA
En el árbol del que soy
rama cortada
no queda para mí savia.
Para salvarme
puedo, soñador,
injertarme en cualquier parte
de un almendro en flor.

lunes, 27 de enero de 2014

LA EUTANASIA, OBLIGATORIA EN ESPAÑA

La seguridad social me ha escrito DOS cartas para comunicarme que mi pensión sube este año de 2014 la generosa cantidad de UN EURO TREINTA Y SEIS CÉNTIMOS.
La lógica me dicta que escribir esas dos cartas, más el costo del papel y los sobres, más el franqueo han costado a la seguridad social bastante más que el escuálido euro que ha subido mi pensión. Aunque tampoco serviría de nada, preferiría que me hubieran sumado a la pensión el importe de la comunicación. Total, la SS también tiene mi dirección de internet, adonde no le hubiera costado nada comunicarme esa MAGNÍFICA SUBIDA, sin necesidad de recurrir al correo tradicional.
Cuando comencé a cobrar la pensión, podía pagar un modesto alquiler y alimentarme razonablemente, y hasta comer de vez en cuando en restaurantes de menúes. Siete años más tarde no puedo hacer nada de eso; la miserable habitación que habito es realquilada, me veo obligado a pedir comida en hermandades de caridad (donde no tienen en cuenta que un cuarto de la humanidad padecemos diabetes), no puedo permitirme internet y jamás podría comprarme ni un pantalón, porque, según pasan los años, todos necesitamos medicinas que la SEGURIDAD SOCIAL NOS NIEGA; los dolores articulares requieren calmantes que la seguridad social no nos facilita, y son necesarias vitaminas que también nos niega la seguridad social.
De modo que a estas alturas del partido, la pensión no me permite pagar un alquiler ni alimentarme en condiciones, ni comprarme las medicinas que son indispensables para llevar una vida aceptable. No es posible continuar.
Es verdad que todos tenemos dificultades. Y para aliviarlas un poco, lo mejor sería que todos los pensionistas muriésemos. Recuerdo una película de 1974, titulada “Soylent green”, donde una sociedad del inmediato futuro, forzaba a la gente a someterse a la eutanasia a los sesenta años, a fin de ser “reciclados”. Entiendo que esta sería una fórmula para ayudar a salir de la crisis: Que todos los pensionistas muramos, aunque no se nos “recicle”.

NO PODEMOS CONTINUAR. AL MENOS, YO NO PUIEDO HACERLO
Creo que sin duda…
EN ESPAÑA SE HA LEGALIZADO LA EUTANASIA.