jueves, 19 de febrero de 2015

SALIDA INMINENTE DE LA 5ª EDICIÓN DE LA DESBANDÁ

Ya está muy próximo el lanzamiento de la Quinta Edición de 
LA DESBANDÁ

la prepara Editorial Genal

egenal@libreriaproteo.es


miércoles, 11 de febrero de 2015

RECIBO UNA CARTA DE DENUNCIA SOBRE UNA ESTAFA EDITORIAL

Comunidad Escritores Estafados   (ADVERTENCIA) 
(Editorial CORONA BOREALIS, Málaga-España, – Enero-Febrero 2015, actualizado)
Mostramos nuestra indignación ante la “OPINION PUBLICA INTERNACIONAL” el hecho de seguir siendo estafados por la editora LUISA ALBA GONZALEZ, periodista e historiadora) de la Editorial española CORONA BOREALIS (Málaga-España) (http://www.coronaborealis.es/). Adjuntamos a continuación la lista de nuestros nombres en la siguiente web de dicha editorial, (http://www.coronaborealis.es/colecciones.php) (Hackeado 30 de Noviembre 2014, con un impresionante anuncio: Vives a costillas de nosotros … de la Justicia de Dios no te vas a escapar … Sé Humilde …Yo soy el que soy) como también las denuncias virtuales:
(https://www.facebook.com/songseng.khan)
(http://autoresdenunciancb.blogspot.com/) (https://www.facebook.com/nomataras.quintomandamiento/posts/682387191879930) (facebook: JUSTICIA PARA LOS ESCRITORES DE CORONA BOREALIS):
(https://www.facebook.com/groups/693500534103688/)

LES HE RESPONDIDO ASÍ:
HOLA:
QUE YO SEPA, ESTA SEÑORA NO VIVE EN MÁLAGA, SINO EN ALGÚN LUGAR DE LA COSTA. y TAMPOCO ES DE MÁLAGA.
Me extraña que se indignen tanto, cuando deberían indignarse contra la Ley de Propiedad Intelectual que es un desafuero contrario a los intereses de los escritores españoles. TODAS LAS EDDITORIALES ESTAFAN.  DELITO QUE HAN REVESTIDO DE RESPETABILIDAD LAS EDITORIALES DE BARCELONA, QUE TODAS ROBAN A LOS ESCRITORES DE LOS QUE PUBLICAN. A mí mi estafaron 224.000 euros entre Roca Editorial y Editorial El Cobre, las señoras Blanca Rosa Roca y Miriam Tey, y nadie me expresó su solidaridad como parecen hacer ustedes.

DEBERÍAMOS AFANARNOS EN CONSEGUIR QUE EL PARLAMENTO ESPAÑOL LEGISLE A FAVOR DE LA CREACIÓN LITERARIA. 
ACTUALMENTE NO ES DELITO QUE LAS EDITORIALES INCUMPLAN SUS CONTRATOS CON  LOS ESCRITORES. Los jueces las juzgan como “faltas” aunque se hayan apropiado del trab ajo de muchos años de los escritores.
YO LLEVO OCHO AÑOS TRATANDO DE RECUPERAR EL PRODUCTO DE VEINTE AÑOS DE TRABAJO QUE ME ROBARON ROCA Y EL COBRE, BLANCA ROSA ROCA Y MIRIAM TEY… SIN RESULTADO, aunque recurrí a Defenssor del Pueblo Español, Defensor del Pueblo Europeo, Pen Club Internacional Cedro (que es cómplice de las editoriales), Ministro de Industria, Gobierno, Casa Real, Parlamento, cada uno de los parlamentarios, generalitat, etc. SIN RESULTADO.
CON LA LEGISLACIÓN ACTUAL, a lo más que condenarían a Blanca Rosa Roca es a pagar una multa, no a devolverme los más de cien  mil euros que me robó.

NUESTRA LUCHA NO ES CON  UNA SUPUESTA EDITORIA-comercianta-buhonera, QUE NI RESPONDE LOS CORREOS. La lucha de los escritores españoles, tan maltratados, debería ser para forzar al gobierno a reconocer nuestros derechos.


Luis 

lunes, 2 de febrero de 2015

LOS MITOS MALAGUEÑOS HECHOS CUENTOS

   LA HORA DE 3.000 AÑOS
Una historia mítica de Málaga

      COLECCIÓN para promover el conocimiento y difusión de las nociones esenciales de la historia de Málaga y el litoral de Alborán, mediante relatos fantásticos  –aunque no imposibles- sobre elementos auténticos de la historia antigua, plasmación en narraciones de leyendas y tradiciones, o recreación amena de hechos que han sido registrados por la historia, aunque sólo esquemáticamente.
Estima el autor que así podrá fabular nociones de la historia "seria" de modo ameno, y documentar a las nuevas generaciones sobre la antigüedad real, multi milenaria, de los poblamientos de la vertiente Sur Penibética.
     Título de la colección:
LA HORA DE 3.000 AÑOS
Una historia mítica de Málaga
Contada a través de 30 cuentos ya terminados, en buscas de editor

Títulos:
I - El templo del Cataclismo.II – El túnel del agua III - La cabeza del dios IV - Llamadla Reina  V - El muchacho de Tiro VI - Púrpura VII - La hetaira del ágora. VIII - El jardinero de las palmasIX - El senador y la esclava X - El fabricante de garumXI - Enamorados del atrioXII - Dos llamitas azulesXIII – El templo de ChindasvintoXIV – La revuelta imposibleXV - Un árbol para ahorcar.  XVI - El perchelero de NápolesXVII -  La puerta de Atarazanas XVIII - Todos somos uno.XIX - LA TORRE OFRECIDA. XX - La alcubilla de CapuchinosXXI - La noche de los cuchillos largos de NapoleónXXII - El noray del gitano Heredia.  XXIII - El fantasma de la orzaXXIV - La emparedáXXV - El cenador de la bellaXXVI - Mardito bishoXXVII - Ancha del CarmenXXVIII - La Virgen de la Peña XXIX - El boquerón de la suerteXXX - Poseidón furioso.

PRINCIPIO DEL PRIMER CUENTO: EL TEMPLO DEL CATACLISMO
         Antes de disponerse a dar por cumplido el mandato, miró hacia abajo, en la dirección del Sol alto que brillaba como el fuego de invierno encima de la lejana agua infinita. Llevaba muchos soles habitando con los demás un repecho del terreno, cerca del templo, y cuando llegaron harían lo menos cinco o seis soles según creía recordar, el paisaje descendente era completamente blanco hasta fundirse a lo lejos con aquel temible dios formado por agua, que los viejos afirmaban que no se podía beber.
Aunque todavía faltaba mucho tiempo para la cálida temporada de las frutas, ahora podía ver grandes retazos de tierra que habían ido aflorando durante el anterior sol caliente en buena parte del panorama cercano al agua, en cuyas inmediaciones comenzaba poco a poco a emerger algún verdor. Y la antaño lejanísima línea del agua infinita, iba acercándose cada amanecer un poco más.
Por mucho que le aterrorizara cumplir la última etapa del mandato del chamán, debía acatarlo cuanto antes. Purificarse para poder seguir viviendo y conseguir mirar a los otros a la cara. Dejar de una vez de andar encorvado, ocultando el rostro. Lo había ido postergando y el paso de las lunas aumentaba y agriaba los reproches de toda la tribu. Hasta las hembras que lo habían cuidado de niño le negaban sus ojos. Temía que si lo retrasaba más,  la ascendente línea del agua infinita acabase por engullir la tierra que pisaba ahora y que invadiera en oleadas impetuosas las intrincadas salas del Templo del Cataclismo.
Miró la entrada, tan irresoluto como siempre. Sabía que, detrás de él, todos estaban observándolo desde recatados escondites. Presentía su presencia y, en algunos momentos, hasta llegaba a oír leves rumores de sus voces, aunque no pudiera verlos. Seguro que todos los machos estaban convencidos de que nunca se arrastraría por la boca tenebrosa del templo. Las hembras, simplemente le compadecerían entre burla y burla. Cuando estaban en grupo, los adultos eran crueles y despiadados en sus juicios, sobre todo al valorar o desmerecer a un joven como él, que sólo había cumplido nueve soles. Los veteranos de catorce soles y los ancianos de veinticinco, estarían mofándose y hasta serían capaces de señalar algún temblor en los músculos de su espalda.
Frente a las demás etapas de la penitencia no había presentado tanta irresolución. Terror, en realidad, era lo que ahora mismo sentía.
Recordaba, sobre todo, la etapa anterior. Un templo al que llamaban "del Tesoro", que carecía de las horribles, amenazadoras y terroríficas piedras colgantes que tanto abundaban en el del Cataclismo, según aseguraban. El Templo del Tesoro lo llamaban así por las numerosas conchas de colores que encontraban por doquier y que eran las galas que más apreciaban, porque con dos de ellas, si eran lo bastante hermosas, podían comprar el favor de cualquier hembra, incluida la que había ocasionado el pecado que le obligaban a expiar con la peregrinación que hoy podría acabar, si es que conseguía reunir el coraje indispensable y se atrevía a internarse en las entrañas laberínticas del Templo del Cataclismo.
En el Templo del Tesoro no había piedras colgantes ni cuchillos  emergiendo del suelo. Ni monstruos agazapados por doquier. Las paredes eran onduladas, mórbidas y amables como pecho de hembra y, en lo más profundo, la luz de las antorchas no desvelaba ninguna amenaza… según lo que todos y todas le habían aseverado: que prácticamente no debía temer nada en el Templo del Tesoro.  Sus anfractuosidades y revueltas eran suaves, como si hubieran sido talladas por las caricias de los dioses. En cambio, cuantos habían visitado alguna vez el Templo del Cataclismo hablaban con espanto de los malvados espíritus que habitaban todas sus sombras, detrás de cada uno de los afilados cuchillos pétreos.
De vez en cuando, soñaba con el día que se trastornó entre los brazos de aquella hembra que casi no tenía pelo. Hasta el sueño le producía temblores, por el temor de que el chamán leyera sus ensoñaciones y aumentase la condena al sorprenderlo en el nuevo sacrilegio, en vez de que alguno se lo contara, como debían de haber hecho en realidad. Lo había cometido recostados ambos en un lecho de flores de aulaga entre aromas divinos y la música del viento y, aunque ella apretaba a veces los labios porque la lanza era mayor que la de sus congéneres, no se quejó en ningún momento de manera audible. Había sido un día mucho más cálido de lo habitual, y yacieron largamente bajo la sombra de un árbol lleno de frutos morados. Bandadas de pájaros llegaban procedentes de la dirección del agua infinita y tuvo la visión de que sonreían al descubrirles.
Cómo pudo el chaman averiguarlo era para él un misterio, pero estaba seguro de que la hembra no lo había delatado, porque había visto sus ojos revueltos hacia el aire y tuvo que contener sus convulsiones con un fuerte abrazo, y al despedirse, había descubierto en sus ojos el deseo de que se repitiera. ¿Quién les había espiado? Tuvo que ser un hembra ociosa y chismosa la que aireara su culpa. Una culpa por la que ahora se iba a encontrar en medio de las mayores amenazas que podía encontrar en cualquier territorio equidistante del mundo de los dioses y el humano.
Había tenido sólo un sobresalto en el Templo del Tesoro, cuando creía hallarse ya muy cerca de la morada de la diosa. Al doblar un recodo particularmente abrupto, sintió la aplastante presencia como una montaña que le cayera sobre la cabeza. En el primer instante, algo que podía ser un cuerpo. Y no sólo la sintió, como sentían todos en el poblado la cercanía de otras vidas, sino que, a continuación, fue rozado al acercarse mucho aquello a donde él estaba. Era caliente, muy caliente, pero el frío en su propio interior creció hasta lo insoportable. Notó las guedejas embarradas del pelo de la piel y el aliento pestilente, que alcanzaba sus mejillas como si fuera el soplo de los espíritus de las profundidades. Pero eso no era un espíritu. Se trataba de un cuerpo verdadero, material. Podía oír la respiración y oler el hedor. Ocurría una cosa demasiado incomprensible; notaba la presencia, era real porque notaba tanto su contacto como el pestilente aliento, pero cuando era él quien alargaba la mano para tocarlo, solamente hallaba el vacío. Nada, no había nada material para sus manos, aunque todas sus alarmas de cazador estaban gritando.

martes, 27 de enero de 2015

Portada QUINTA EDICIÓN LA DESBANDÁ

Como se aproxima la fecha de presentación de la 
5ª edición de LA DESBANDA, 
ya están preparando la portada



La publica Editorial Genal
egenal@libreriaproteo.es

jueves, 22 de enero de 2015

SIETE AÑOS DESPUÉS, ME SIGUEN LLEGANDO PETICIONES

Aunque hace más de siete años que me negaba a permitir que reediten mis libros en Barcerlona, recibo peticiones de La desbandá y Oro entre brumas , todavía ahora, a razón de una o dos peticiones por semana. La última, desde Jerusalem.

Les recuerdo que está en preparación la QUINTA EDICIÓN de LA DESBANDÁ, que saldrá aproximadamente en primavera.  
Lo editores esperan gran acogida, de lo que depende que publiquen pronto DESPUÉS DE LA DESBANDÁ.

Lo publicará EDICIONES GENAL.

egenal@libredriaproteo.es





domingo, 18 de enero de 2015

EL VALOR PEDAGÓGICO DE LA LECTURA

Durante los años que más libros publiqué, recibí por internet correos de diferentes profesores de la Universidad de Málaga. Con la mayoría crucé algunos mensajes y respondí sus preguntas, pero a dos no les contesté nunca. Sigo escribiendo sin parar, y ahora me ha dado por darme prisa en terminar novelas a las que he dedicado largos años, pero no publico por razones que mis lectores conocen de sobra, lo que hace que yo haya dejado de resultar goloso para esas personas y, por lo tanto, llevan tiempo sin dirigirme cartas.

Por inconcebible que pueda parecer, esos dos catedráticos a los que nunca respondí me escribían incurriendo en graves faltas de ortografía y, también, con sintaxis inadmisibles. Uno de los dos, redactó la mayor cantidad de pleonasmos que he visto nunca juntos en sólo tres párrafos.

Estos dos correos me inclinaron a hacerme muchas preguntas. ¿Cómo puede doctorarse un profesional que ni siquiera conoce bien su idioma? ¿Por qué se expresan tan deficientemente profesionales de la comunicación que han cursado, supuestamente, estudios superiores? ¿Qué influencia tendrá tan deficiente dominio del idioma en el bajísimo nivel de la enseñanza española?

La psicología antropológica más avanzada afirma que la palabra fue antes que el pensamiento. Aprendimos a pensar por obligación al necesitar recordar las palabras que íbamos inventando, siempre onomatopéyicas al principio del tiempo. Por consiguiente, resulta obvio que cuanto mejor y más a fondo se conozca el idioma, de mejor calidad será el pensamiento. Se trata de una verdad obvia para los especialistas, pero es una verdad despreciada olímpicamente por la pedagogía española.

Hace varios decenios que yo no he hecho otra cosa que escribir; sin embargo, cuando me entrevistaban mucho por mis publicaciones, era frecuente que me preguntaran los periodistas “¿de qué vive usted?”. Tanto se desprecia el idioma en España, que desde el Siglo de Oro, e inclusive entonces, en España se considera la escritura una actividad marginal, vocacional, no un oficio. Todos hemos oído hablar de las miserias vitales de todos los escritores que conocemos, y leemos reflexiones como las de Larra: “Escribir en España es llorar”. Todos los periodistas saben que los derechos económicos de los escritores (TODOS LOS ESCRITORES) son conculcaos, pero ninguno dice nada. Ningún periódico hace nada, ni los especializados en escándalos, como “Interviú” (precisamente, la empresa que publica esta revista posee también una editorial). Los intereses creados, que incluyen a las revistas dedicadas a “fomentar la lectura”, desprecian ominosamente a los escritores. Pero es que la ley los desprecia también, marcando el camino a todos los demás. La ley de propiedad intelectual vigente (modificada en 1996) desasiste a los escritores tan completamente, que no considera delito que las editoriales incumplan sus contratos y roben descaradamente el dinero de los autores. Cuando unos amigos me alertaron sobre mis cuentas debido a una grave enfermedad, indagué entre otros escritores sobre lo que ocurría con las suyas; uno de aquí, de Málaga, soltó un exabrupto intolerable y nunca más hemos hablado; una escritora que había vendido más de un millón de ejemplares de una novela el año anterior me dijo: “Imagina; hace dos semanas recibí una transferencia de 700.000 euros”. Pero un millón de ejemplares de un libro vendido a 20 euros, genera un rendimiento para el escritor superior a dos millones de euros. Se lo dije a mi amiga, que exclamó: “¡Qué quieres, que reclame para que no vuelvan a publicarme!”.  

Leo con frecuencia alusiones a lo aburrido que es estudiar los clásicos. Eso tiene que deberse a los reflejos condicionados por unos sistemas de enseñanza torpes que desprecian la importancia capital del lenguaje y la comunicación. Quien lea a fondo, por ejemplo, “La vida es sueño”, se dará cuenta de lo mucho que hay que desmenuzar y analizar en toda la obra, aunque solamente se fije en el famoso monólogo de Segismundo. Hay para unas cuantas lecciones no sólo de literatura, sino de vida, en el desmenuzamiento de este monólogo, o en algunos pasajes del Quijote, como el de Barataria, pero todo el mundo me dice que ninguna maestro ni catedrático de literatura se para en tales minucias. Lo más que llegan a exigir es “lea usted tal libro”, pero nada más.

Bueno, querido lector, lea usted este párrafo del monólogo citado:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

La importancia de la lectura es que no constituya solamente un acto de obediencia académica.
Leer es la manera más fácil de aprender ortografía y sintaxis. Leyendo se aprende filosofía. Leyendo se aprende a expresarse con propiedad. Leyendo, se aprende a analizar a la gente.

Leer enseña a vivir. 




lunes, 12 de enero de 2015

LA DESBANDÁ, QUINTA EDICIÓN, A PUNTO DE SALIR

La está preparando la Editorial Genal, de Málaga, que se ha comprometido a editar también el año próximo 
DESPUÉS DE LA DESBANDA.

egenal@libreriaproteo.es