miércoles, 18 de marzo de 2015

A punto de diñarla, pero aquí os traigo esto



Salí anteanoche de la U.V. I y aquí estoy, otra vez con enormes ganas todavía de dar a conocer la parte inédita de mi obra (cerca de treinta libros). Así que quienes se hayan alborozado por la gravedad de este infarto, que se desanimen.

Por lo pronto, al salir de nuevo al mundo, me encuentro con que ya está impreso un volumen de la quinta edición de LA DESBANDÁ.

Quise La desbandá con esta pinta desde el principio, pero la presuntuosa ladrona de Roca hizo lo que le salió de la higa. 

A DISFRUTARLA, QUE AHORA SALE MEJOR EDITADA QUE NUNCA.

LA DESBANDÁ. Mundo donde no existen matices
Antonio Garrido Moraga en SUR

LA España de 1934, en la que gobierna una coalición de centro-derecha, se encuentra en fase claramente revolucionaria después de los sucesos de Asturias y de Cataluña; el espíritu de revancha, la violencia, las ganas de venganza están cada día más presentes en la vida cotidiana. El gobierno de la República se ve superado por los extremos y el mínimo equilibrio imprescindible es una utopía, un deseo que se hace frase en la boca de los políticos pero que no consigue nada en la realidad cruel y espantosa del discurrir de un país condenado al enfrentamiento fratricida.
Un barrio de Málaga, cualquier barrio proletario en el que las familias se hacinan en los corralones; míseras habitaciones con vistas al hambre y la desesperación. El paro es el pan de cada día y las diferencias sociales son tan tremendas que el trágico enfrentamiento se ve venir y no es necesario ser adivino para hacer pronósticos. Los llamados obstáculos tradicionales están ahí: los curas y las monjas, los ricos -chupasangres del que sólo puede dejarse el alma en trabajos de enorme esfuerzo y casi nula remuneración-, una parte importante del ejército y otros grupos; todos ellos deben ser exterminados pero la violencia es ciega y golpea muchas veces sin saber a quién.
Baroja y el llamado tremendismo de posguerra se dan cita en estas páginas de acción trepidante, rapidísima, en la que en clara secuencia de horizontes cinematográficos un muchacho, el Mani, va a tener el más espantoso camino de iniciación a la vida. El Mani y sus hermanos son diferentes al resto de la gente de los corralones, llevan un apellido rimbombante y Paula, la madre, tiene una presencia, un empaque que la distingue. Paula guarda el secreto de sus orígenes, es modista y es una leona para defender a estos hijos que van saliendo cada uno a su manera: un anarquista, un comunista, un beato, un conquistador y el más pequeño que va a aprender las peores lecciones que da la vida.
Junto a este universo de violencia extrema que se puede rastrear desde la madre acuchillada en plena calle, mientras sus pequeños la rodean llorando, hasta la escena final de la tragedia existe el mundo de la solidaridad y del amor. Hay mucho Galdós en este plano que contrasta con el otro de una manera brutal, en ese se encuentra más a Barea. No obstante, con ser contrapuestos, ambos universos de pasiones son extremos y primarios, desatados. La prosa de Melero crea perfectamente un mundo donde no existen los matices. Una pieza clave en todo este mecano es la mancha que nunca desaparece de las tapias del convento y que tanto ha dado que hablar a lo largo de las generaciones. Mani siente mucho miedo y no parará hasta dar con el secreto. La mancha tiene valor simbólico como lo tiene el viejo Chafarino, marinero ciego, que cumple función de oráculo en esta tragedia coral que n o otra cosa es la novela.

Real hasta el extremo
Realismo llevado hasta el extremo como en la escena en la que arrastran a un hombre y le van dando tiros en partes no vitales para que su sufrimiento sea lento, como en las escenas en las que los fascistas atacan a indefensos ciudadanos para crear el clima de terror necesario compensado levemente con la presencia de Imperio Argentina como musa inaccesible de un mundo feliz. Desde 1934 hasta 1937 discurre la larga peripecia que culmina en el bombardeo desde los barcos a los miles que huían por la carretera de la costa. Melero mueve masas como el cine soviético de los mejores tiempos, Melero no hace concesiones porque no puede hacerlas; todo es ácido, todo es ruina y muerte.
Hay un dibujo de Durero en el que aparece un caballero con armadura sobre un brioso corcel; en primer plano, un escudo con una calavera, esa es la imagen, la calavera lo ocupa todo. Estamos ante una novela de tonos expresionistas, una novela que trata la materia histórica, que denuncia a los asesinos que provocaron la desbandá.


viernes, 6 de marzo de 2015

INMEDIATAMENTE, QUINTA EDICIÓN DE LA DESBANDÁ A LA VENTA

Recuadro que ha publicado en su blog la Editorial Genal

egenal@libreriaproteo.es


jueves, 5 de marzo de 2015

lunes, 2 de marzo de 2015

5ª edición LA DESBANDÁ, ENTRA EN IMPRENTA.

Ante la inminencia de la aparición en librerías de 
LA DESBANDÁ, 5ª edición, 
esta semana comienza su impresión 

jueves, 19 de febrero de 2015

SALIDA INMINENTE DE LA 5ª EDICIÓN DE LA DESBANDÁ

Ya está muy próximo el lanzamiento de la Quinta Edición de 
LA DESBANDÁ

la prepara Editorial Genal

egenal@libreriaproteo.es


miércoles, 11 de febrero de 2015

RECIBO UNA CARTA DE DENUNCIA SOBRE UNA ESTAFA EDITORIAL

Comunidad Escritores Estafados   (ADVERTENCIA) 
(Editorial CORONA BOREALIS, Málaga-España, – Enero-Febrero 2015, actualizado)
Mostramos nuestra indignación ante la “OPINION PUBLICA INTERNACIONAL” el hecho de seguir siendo estafados por la editora LUISA ALBA GONZALEZ, periodista e historiadora) de la Editorial española CORONA BOREALIS (Málaga-España) (http://www.coronaborealis.es/). Adjuntamos a continuación la lista de nuestros nombres en la siguiente web de dicha editorial, (http://www.coronaborealis.es/colecciones.php) (Hackeado 30 de Noviembre 2014, con un impresionante anuncio: Vives a costillas de nosotros … de la Justicia de Dios no te vas a escapar … Sé Humilde …Yo soy el que soy) como también las denuncias virtuales:
(https://www.facebook.com/songseng.khan)
(http://autoresdenunciancb.blogspot.com/) (https://www.facebook.com/nomataras.quintomandamiento/posts/682387191879930) (facebook: JUSTICIA PARA LOS ESCRITORES DE CORONA BOREALIS):
(https://www.facebook.com/groups/693500534103688/)

LES HE RESPONDIDO ASÍ:
HOLA:
QUE YO SEPA, ESTA SEÑORA NO VIVE EN MÁLAGA, SINO EN ALGÚN LUGAR DE LA COSTA. y TAMPOCO ES DE MÁLAGA.
Me extraña que se indignen tanto, cuando deberían indignarse contra la Ley de Propiedad Intelectual que es un desafuero contrario a los intereses de los escritores españoles. TODAS LAS EDDITORIALES ESTAFAN.  DELITO QUE HAN REVESTIDO DE RESPETABILIDAD LAS EDITORIALES DE BARCELONA, QUE TODAS ROBAN A LOS ESCRITORES DE LOS QUE PUBLICAN. A mí mi estafaron 224.000 euros entre Roca Editorial y Editorial El Cobre, las señoras Blanca Rosa Roca y Miriam Tey, y nadie me expresó su solidaridad como parecen hacer ustedes.

DEBERÍAMOS AFANARNOS EN CONSEGUIR QUE EL PARLAMENTO ESPAÑOL LEGISLE A FAVOR DE LA CREACIÓN LITERARIA. 
ACTUALMENTE NO ES DELITO QUE LAS EDITORIALES INCUMPLAN SUS CONTRATOS CON  LOS ESCRITORES. Los jueces las juzgan como “faltas” aunque se hayan apropiado del trab ajo de muchos años de los escritores.
YO LLEVO OCHO AÑOS TRATANDO DE RECUPERAR EL PRODUCTO DE VEINTE AÑOS DE TRABAJO QUE ME ROBARON ROCA Y EL COBRE, BLANCA ROSA ROCA Y MIRIAM TEY… SIN RESULTADO, aunque recurrí a Defenssor del Pueblo Español, Defensor del Pueblo Europeo, Pen Club Internacional Cedro (que es cómplice de las editoriales), Ministro de Industria, Gobierno, Casa Real, Parlamento, cada uno de los parlamentarios, generalitat, etc. SIN RESULTADO.
CON LA LEGISLACIÓN ACTUAL, a lo más que condenarían a Blanca Rosa Roca es a pagar una multa, no a devolverme los más de cien  mil euros que me robó.

NUESTRA LUCHA NO ES CON  UNA SUPUESTA EDITORIA-comercianta-buhonera, QUE NI RESPONDE LOS CORREOS. La lucha de los escritores españoles, tan maltratados, debería ser para forzar al gobierno a reconocer nuestros derechos.


Luis 

lunes, 2 de febrero de 2015

LOS MITOS MALAGUEÑOS HECHOS CUENTOS

   LA HORA DE 3.000 AÑOS
Una historia mítica de Málaga

      COLECCIÓN para promover el conocimiento y difusión de las nociones esenciales de la historia de Málaga y el litoral de Alborán, mediante relatos fantásticos  –aunque no imposibles- sobre elementos auténticos de la historia antigua, plasmación en narraciones de leyendas y tradiciones, o recreación amena de hechos que han sido registrados por la historia, aunque sólo esquemáticamente.
Estima el autor que así podrá fabular nociones de la historia "seria" de modo ameno, y documentar a las nuevas generaciones sobre la antigüedad real, multi milenaria, de los poblamientos de la vertiente Sur Penibética.
     Título de la colección:
LA HORA DE 3.000 AÑOS
Una historia mítica de Málaga
Contada a través de 30 cuentos ya terminados, en buscas de editor

Títulos:
I - El templo del Cataclismo.II – El túnel del agua III - La cabeza del dios IV - Llamadla Reina  V - El muchacho de Tiro VI - Púrpura VII - La hetaira del ágora. VIII - El jardinero de las palmasIX - El senador y la esclava X - El fabricante de garumXI - Enamorados del atrioXII - Dos llamitas azulesXIII – El templo de ChindasvintoXIV – La revuelta imposibleXV - Un árbol para ahorcar.  XVI - El perchelero de NápolesXVII -  La puerta de Atarazanas XVIII - Todos somos uno.XIX - LA TORRE OFRECIDA. XX - La alcubilla de CapuchinosXXI - La noche de los cuchillos largos de NapoleónXXII - El noray del gitano Heredia.  XXIII - El fantasma de la orzaXXIV - La emparedáXXV - El cenador de la bellaXXVI - Mardito bishoXXVII - Ancha del CarmenXXVIII - La Virgen de la Peña XXIX - El boquerón de la suerteXXX - Poseidón furioso.

PRINCIPIO DEL PRIMER CUENTO: EL TEMPLO DEL CATACLISMO
         Antes de disponerse a dar por cumplido el mandato, miró hacia abajo, en la dirección del Sol alto que brillaba como el fuego de invierno encima de la lejana agua infinita. Llevaba muchos soles habitando con los demás un repecho del terreno, cerca del templo, y cuando llegaron harían lo menos cinco o seis soles según creía recordar, el paisaje descendente era completamente blanco hasta fundirse a lo lejos con aquel temible dios formado por agua, que los viejos afirmaban que no se podía beber.
Aunque todavía faltaba mucho tiempo para la cálida temporada de las frutas, ahora podía ver grandes retazos de tierra que habían ido aflorando durante el anterior sol caliente en buena parte del panorama cercano al agua, en cuyas inmediaciones comenzaba poco a poco a emerger algún verdor. Y la antaño lejanísima línea del agua infinita, iba acercándose cada amanecer un poco más.
Por mucho que le aterrorizara cumplir la última etapa del mandato del chamán, debía acatarlo cuanto antes. Purificarse para poder seguir viviendo y conseguir mirar a los otros a la cara. Dejar de una vez de andar encorvado, ocultando el rostro. Lo había ido postergando y el paso de las lunas aumentaba y agriaba los reproches de toda la tribu. Hasta las hembras que lo habían cuidado de niño le negaban sus ojos. Temía que si lo retrasaba más,  la ascendente línea del agua infinita acabase por engullir la tierra que pisaba ahora y que invadiera en oleadas impetuosas las intrincadas salas del Templo del Cataclismo.
Miró la entrada, tan irresoluto como siempre. Sabía que, detrás de él, todos estaban observándolo desde recatados escondites. Presentía su presencia y, en algunos momentos, hasta llegaba a oír leves rumores de sus voces, aunque no pudiera verlos. Seguro que todos los machos estaban convencidos de que nunca se arrastraría por la boca tenebrosa del templo. Las hembras, simplemente le compadecerían entre burla y burla. Cuando estaban en grupo, los adultos eran crueles y despiadados en sus juicios, sobre todo al valorar o desmerecer a un joven como él, que sólo había cumplido nueve soles. Los veteranos de catorce soles y los ancianos de veinticinco, estarían mofándose y hasta serían capaces de señalar algún temblor en los músculos de su espalda.
Frente a las demás etapas de la penitencia no había presentado tanta irresolución. Terror, en realidad, era lo que ahora mismo sentía.
Recordaba, sobre todo, la etapa anterior. Un templo al que llamaban "del Tesoro", que carecía de las horribles, amenazadoras y terroríficas piedras colgantes que tanto abundaban en el del Cataclismo, según aseguraban. El Templo del Tesoro lo llamaban así por las numerosas conchas de colores que encontraban por doquier y que eran las galas que más apreciaban, porque con dos de ellas, si eran lo bastante hermosas, podían comprar el favor de cualquier hembra, incluida la que había ocasionado el pecado que le obligaban a expiar con la peregrinación que hoy podría acabar, si es que conseguía reunir el coraje indispensable y se atrevía a internarse en las entrañas laberínticas del Templo del Cataclismo.
En el Templo del Tesoro no había piedras colgantes ni cuchillos  emergiendo del suelo. Ni monstruos agazapados por doquier. Las paredes eran onduladas, mórbidas y amables como pecho de hembra y, en lo más profundo, la luz de las antorchas no desvelaba ninguna amenaza… según lo que todos y todas le habían aseverado: que prácticamente no debía temer nada en el Templo del Tesoro.  Sus anfractuosidades y revueltas eran suaves, como si hubieran sido talladas por las caricias de los dioses. En cambio, cuantos habían visitado alguna vez el Templo del Cataclismo hablaban con espanto de los malvados espíritus que habitaban todas sus sombras, detrás de cada uno de los afilados cuchillos pétreos.
De vez en cuando, soñaba con el día que se trastornó entre los brazos de aquella hembra que casi no tenía pelo. Hasta el sueño le producía temblores, por el temor de que el chamán leyera sus ensoñaciones y aumentase la condena al sorprenderlo en el nuevo sacrilegio, en vez de que alguno se lo contara, como debían de haber hecho en realidad. Lo había cometido recostados ambos en un lecho de flores de aulaga entre aromas divinos y la música del viento y, aunque ella apretaba a veces los labios porque la lanza era mayor que la de sus congéneres, no se quejó en ningún momento de manera audible. Había sido un día mucho más cálido de lo habitual, y yacieron largamente bajo la sombra de un árbol lleno de frutos morados. Bandadas de pájaros llegaban procedentes de la dirección del agua infinita y tuvo la visión de que sonreían al descubrirles.
Cómo pudo el chaman averiguarlo era para él un misterio, pero estaba seguro de que la hembra no lo había delatado, porque había visto sus ojos revueltos hacia el aire y tuvo que contener sus convulsiones con un fuerte abrazo, y al despedirse, había descubierto en sus ojos el deseo de que se repitiera. ¿Quién les había espiado? Tuvo que ser un hembra ociosa y chismosa la que aireara su culpa. Una culpa por la que ahora se iba a encontrar en medio de las mayores amenazas que podía encontrar en cualquier territorio equidistante del mundo de los dioses y el humano.
Había tenido sólo un sobresalto en el Templo del Tesoro, cuando creía hallarse ya muy cerca de la morada de la diosa. Al doblar un recodo particularmente abrupto, sintió la aplastante presencia como una montaña que le cayera sobre la cabeza. En el primer instante, algo que podía ser un cuerpo. Y no sólo la sintió, como sentían todos en el poblado la cercanía de otras vidas, sino que, a continuación, fue rozado al acercarse mucho aquello a donde él estaba. Era caliente, muy caliente, pero el frío en su propio interior creció hasta lo insoportable. Notó las guedejas embarradas del pelo de la piel y el aliento pestilente, que alcanzaba sus mejillas como si fuera el soplo de los espíritus de las profundidades. Pero eso no era un espíritu. Se trataba de un cuerpo verdadero, material. Podía oír la respiración y oler el hedor. Ocurría una cosa demasiado incomprensible; notaba la presencia, era real porque notaba tanto su contacto como el pestilente aliento, pero cuando era él quien alargaba la mano para tocarlo, solamente hallaba el vacío. Nada, no había nada material para sus manos, aunque todas sus alarmas de cazador estaban gritando.