VIVO EN LA INBDIGENCIA POR ESA CAUSA Y NO CONSIGO QUE NINGÚN ORGANISMO ME AYUDE A COBRAR.
LA LEY DE PROPIEDAD INTELECTUAL ESPAÑOLA ES MUY DEFECTUOSA, porque no establece ningún mecanismo para asegurar que los escritores cobremos nuestros derechos de propiedad intelectual.
Yo, en concreto, tengo firmado con Roca Editorial cuatro contratos que comprometen mi derecho a cobrar el 10% del P.V.P. de los libros vendidos. ROCA HA VENDIDO CASI 75.000 LIBROS MÍOS A UN PRECIO MEDIO DE 20 EUROS, por lo que me corresponden 150.000 euros de Derechos de Propiedad Intelectual. Pero en los 7 años de contratos, Roca Editorial me ha pagado unos 40.000 euros (menos de 6.000 euros por año). O sea, que Roca Editorial me ha estafado mas del 70% de mis derechos
Cuando lo supe por un abogado, en enero de 2007,vivía de manera tan agónica que sufrí un infarto cerebeloso. Tres o cuatro meses más tarde, cuando conseguí medio rehabilitarme del infarto, comencé un doloroso peregrinaje con la pretensión de cobrar el dinero ganado que me habían retenido ilegalmente. Mi primer intento fue poner una denuncia; el propio policía me disuadió así: Va a gastar usted mucho dinero en abogados, y al final el juez decretará un juicio de faltas en el que, si usted lograse ganar, multarían a la editorial pero no la obligarían a devolverle el dinero que le han robado".
Este fue el "dictamen" policIal (CASI IDÉNTICO), en mis dos intentos de denunciar a Roca Editorial.
A continuación,desesperado, escribí al ministro Sebastián, con todo lujo de detalles, incluidos los documentales. Lo volví a hacer casi cada mes durante dos años, pero nunca me respondió. Acudí al Defensor del Pueblo, que recrimiminó al ministro que no me respondiera. Desde entonces, la secretaria del ministro ACUSABA RECIBO DE MIS CARTAS, pero jamás me respondió.
Escribí a la Casa Real, al presidente del gobierno, al Defensor del Pueblo Europeo, al Pen club y otros organismos literarios internacionales. Nadie me indicó el medio de cobrar mi dinero.
Por fin, me dediqué a escribir reiteradamente a todos los parlamentarios. Sólo me respondió un diputado por Almería, quien me informó de que iba a proponer una comisión para estudiar la reforma de la ley de 1996... pero nada en cuanto a mi dinero.
Fui entrevistado por varias emisoras de Radio y el ABC de Sevilla, donde se nombraba literalmente a Roca Editorial, que nunca de me demandó. (Si lo hiciera, yo puedo demostrar que ha incumplido los cuatro contratos y me ha condenando a la indigencia).
Ya, y sólo como derecho de pataleo, publico constantes notas en internet, donde acuso a Roca Editorial de estafadora, ladrona y otros epítetos, pero ya ni me reclama, porque en un juicio contra mí, quedaría en evidencia. Ya no me queda más que el derecho a lanzar improperios contra esa indigna editora que es Roca Editorial.
Lo curioso es que habiendo consultado a varios periodistas catalanes, todos me responden los mismo: "A todos los escritores les pasa igual. Ninguno cobra lo que le corresponde, ¿no lo sabías antes de meterte en esto. Pasa página de una vez.? No puedo "pasar página" porque a causa de la miseria en que vivo pienso constantemente en lo que me han robado.
La cuestión es que he pasado los últimos 30 años escribiendo afanosamente para asegurarme una vejez tranquila (como fui muchos años emigrante y en España he sido autónomo la mayor parte del tiempo, me ha quedado una pensión con la que paso hambre al menos a partir del 20 de cada mes)
La ley española me desasiste a mí y a todos los escritores españoles. El parlamento lo sabe, pero no aborda la implementación de una nueva LEY DE PROPIEDAD INTELECTUAL que nos reconozca el derecho inalienable a cobrar, porque los escritores somos pocos y, empobrecidos por las editoriales, no tenemos ninguna influencia electoral.
QUE LA LITERATURA ESPAÑOLA CAREZCA DE INFLUENCIA VERDADERA EN EL MUNDO POR LAS ESTAFAS Y DEFRAUDACIONES DE LA EDITORIALES… AL PARLAMENTO, JUSTICIA, MINISTERIO Y GOBIERNO NO LES INTERESA. Sin cobrar lo que nos corresponde, ningún escritor español podría escribir Harry Potter o el despreciable Código, porque estas obras exige muchísimo trabajo de investigación, fabulación y planificación.
TENEMOS UNA LEY COMPUESTA PARA BENEFICIAR A LAS EDITORIALES (Y A NADIE MÁS), PORQUE UNA DE SUS PONENTES ES AMIGA “MUY INTIMA” DE UNA EDITORA.
jueves, 29 de diciembre de 2011
domingo, 25 de diciembre de 2011
Valle del Ambroz PAISAJE “ANTECESSOR”
Entre la niebla del bosque, misterio. Por los senderos orlados de flores silvestres, edén. En las cumbres nevadas, fulgor. Junto a los riachuelos y las cascadas y torrentes del deshielo, música. Bajo la sombra de los castaños, aromas. Desde los oteros y barrancos, esplendor. Por todo eso y mil maravillas más, es una experiencia memorable recorrer la comarca del Ambroz.
Quien llegue a este valle situado entre Las Hurdes y el Jerte (como a cualquier otro punto de la provincia de Cáceres) necesita acudir con los sentidos abiertos y la atención alerta, pues lo que descubrirá y lo que le emocionará guarda pocas semejanzas con los paisajes “urbanizados” habituales en Europa. Por razones sociales e históricas muy significativas, la provincia de Cáceres ha conservado un verdor primordial, como si algunas colinas y collados, ciertas vaguadas y barrancos, parques como el Monfragüe o valles enteros como el del río Ambroz hubieran sido preservados del paso de los milenios por una paradoja temporal.
Flanqueada por cumbres que superan los dos mil metros, la vega del Ambroz enmarca un trecho considerable de la Vía de la Plata, el camino ibérico de norte a sur más hollado desde que el tiempo es tiempo. Cabe imaginar sin demasiado temor a equivocarse que ya el “homo antecessor”, de Atapuerca, pudo haber descubierto que la manera más cómoda de atravesar la península hacia el mediodía era este atajo practicable justo donde las cordilleras centrales, de trazado este-oeste, comienzan a ser menos abruptas, más suaves, facilitando desde hace millones de años las migraciones de las grandes manadas de animales salvajes.
A pesar de formar parte de la ruta más transitada de la península hasta que hace quinientos años se abrieron caminos alternativos más modernos, un milagro ha mantenido el valle del Ambroz a salvo del “progreso” que arrasó la naturaleza de casi todo nuestro continente.
Por ello, no asombra que los prodigios abunden tanto en sus melancólicas dehesas, laderas y cumbres, desde el Pinajarro (2.100 m) cerca de Hervás, en un descenso que, treinta kilómetros abajo, se queda sólo en 400 metros de altitud . Los del lugar lo llaman Bosque de la Plata por la proximidad de la vía romana, pero igual podría denominarse del Oro en otoño o de las Esmeraldas, en primavera.

Según la recia gente del valle, las ánimas, tanto las bienaventuradas como las penitentes, vagan en tropel por las neblinosas espesuras de castaños y robles como quien recorre su hogar. Cuando el otoño viste de oro y ocres esplendorosos los bosques, creando paisajes espectaculares que superan en fotogenia cinematográfica a los tan publicitados de Utah y la Nueva Inglaterra, dicen que las meigas, xanas, nereidas y ninfas de todas las latitudes, deslumbradas, vienen a celebrar sus aquelarres por aquí. Aseguran que en las colinas de alcornocales, en las quebradas de robles o en el soto de monumentales castaños de Segura de Toro, cantan y bailan las hadas con los verdes adolescentes de la primavera, se regocijan los elfos con los frutos del verano y hacen conjuros las magas con el oropel de las hojas volanderas del otoño. Y deben de tener razón, porque una intuición poderosa de presencias mágicas acompaña a quien se aventura por los frondosos y estrechos caminos que parecen reproducidos de cuentos de princesas y dragones, umbríos y frecuentemente cubiertos de escarcha en invierno, de manera que uno espera encontrar a la Bella Durmiente en el próximo claro o a la malvada bruja escondida tras el musgoso tronco de un alcornoque tan impresionante como el de la Cerca de la Fresneda. El crujido de los pasos sobre la hojarasca seca suena a inminencia prodigiosa, como si los siete enanitos, los gnomos o, tal vez, los pitufos nos estuvieran acechando para decidir si somos o no amigos al invadir su territorio. También puede ser un jabalí o un gamo el que nos observe por si nuestras intenciones son aviesas. Si por casualidad, visitando el Jerte, al visitante se le ocurre subir el puerto de Honduras para descubrir con pasmo las maravillas del Ambroz, al atravesar los umbríos castañares -que llegan a formar túnel sobre la carretera- presentirá que en el próximo recodo podría toparse con Merlín haciendo autostop.
De acuerdo con la creencia popular, cada repecho y cada risco, cada cueva y cada árbol centenario guarda un tesoro Afirman que moros, celtas, godos y romanos han venido enterrando aquí durante siglos los botines que no podían llevarse por el volumen y el peso, olvidándolos después, por lo que, de dar crédito a las consejas y murmullos de las noches de invierno junto al brasero, el valle tiene que ser una mina. Y no hay fuente ni venero que no cure los males, los del cuerpo y los del espíritu; destilados los torrentes por las nieves visibles en las cumbres durante meses. De Baños de Montemayor abajo, griegos, romanos y cartagineses han curado sus males en estas aguas por siglos y siglos. Precisamente, los tres kilómetros mejor conservados de la Vía de la Plata se encuentran en Baños de Montemayor.
Haya o no oro enterrado y sean o no benéficas las aguas que Gredos rezuma por su vertiente sur, todo el valle del Ambroz es un paraíso que no parece de este mundo, sino soñado por Zurbarán en un cuadro idealizado.
Tampoco parece de este mundo, al menos del mundo presente, la Judería de Hervás. Sin parangón posible con las juderías más publicitadas, casi todas reconstruidas y reinterpretadas, y por ello desvirtuadas, la de Hervás posee la ventaja de la autenticidad. Verdaderamente medieval, genuina del todo, algunos de sus rincones, voladizos y arcos nos transportan a un tiempo idílico en el que la intolerancia no se había inventado todavía, a pesar de lo cual los hebreos de entonces debieron de sufrir lo suyo por no poder participar de la golosina que disfrutaban sus vecinos a mansalva, el cerdo ibérico, del que saboreamos con fruición el mejor morcón que jamás haya gustado el viajero. Sin salir de Hervás, donde hay mucho más que ver (palacios, acueductos, iglesias, jardines), podemos vestirnos de piel a buenos precios en dos fábricas distintas, adquirir bellos muebles y cestería de castaño, vidrieras artesanales y artículos de corcho. También cuenta Hervás con un interesante Centro de Interpretación del Ferrocarril, inaugurado el pasado mes de abril, que han instalado con tino en la antigua estación de la línea Astorga-Palazuelo.
A unos seis kilómetros de Hervás, hay para maravillarse y soñar que espiamos a las ondinas bañándose bajo los hermosos saltos y cascadas de La Chorrera.
Valle abajo, conviene parar en Aldeanueva del Camino, una exposición al aire libre de arquitectura popular, sobre todo en las balconadas de madera de la Plaza del Mercado y el curioso puente sobre la Garganta Buitrera. Entre los bosques, podemos toparnos inesperadamente con Gargantilla, como si de una aldea encantada se tratase. Aunque a la duquesa de Alba no se le ocurra invitarnos a tomar el té, vale la pena desviarse un poco hacia Abadía para conocer su Palacio de Sotofermoso, con el patio mudéjar más soberbio y espectacular de España. Y luego, no podemos dejar de lado una de las piedras más venerables del valle, el “toro celta” de Segura del Toro, que en realidad es un verraco esculpido hace... ni se sabe cuántos milenios ni por quién. Llegados a este punto, se van oyendo las voces con acentos a lo Gabriel y Galán, presencia poderosa en gran parte del Ambroz, que tan nostálgicamente retrató:
“He dormido en la majada sobre un lecho de lentiscos
embriagado por el vaho de los húmedos apriscos
y arrullado por murmullos de mansísimo rumiar...”

Tanto resuena la voz del gran poeta del desgarro, que hasta tiene su presa, un extenso y verdísimo lago que parece traído de Finlandia hasta las alturas occidentales del valle. La presa inundó el viejo pueblo de Granadilla, que todavía, como un Brigadoom reeditado, reaparece de vez en cuando si las aguas bajan, permitiendo que los rebaños pasten entre sus ruinas fantasmagóricas. El castillo de Granadilla es hermoso como si fuera la ilustración de un cuento. Gabriel y Galán, atávico y duro como la historia de su gente, tiene su casa-museo en Guijo de Granadilla, uno de los hermosos pueblos que rodean el lago, donde también merece una visita Zarza de Granadilla.
Antes de bajar de vuelta a la ribera del río, el arco cuadriforme de Capera o Cáparra parece esperar para dar la bienvenida. Y luego, hay que seguir río abajo y no dejar de visitar Casas del Monte, Cabezabellosa, Villar y Oliva de Plasencia, con el magnífico palacio de los condes de Oliva.
Como decía Ortega, el hombre es producto de sus circunstancias. El valle del Ambroz, duro y eclipsado durante siglos de esa cosa a veces disparatada que llamamos progreso, está habitado por buena gente recia, producto de su historia, antaño humillada por el vasallaje y hoy, justificadamente orgullosa de una tierra donde los paisajes son todos, sin excepción, postales espléndidas. Bosques, praderas, torrentes y amenos recovecos, verdes de todas las gamas en una sinfonía ilimitada. No se lo pierda antes de que Europa lo descubra y venga a comprarlo a cachos.
LUIS MELERO
viernes, 23 de diciembre de 2011
EL ESPEJO LÍQUIDO
Escribí esta novela por necesidad y casi por encargo. Un par de años antes, había publicado “El cuarto segmento”, (que cuenta el drama de un Gay atormentado y torturado por su familia) con la editorial Berkana, especializada en novelas de temática homosexual. Un día del verano de 2002, entré en una librería del barrio de Chueca. Estaba examinando los libros, cuando se me acercó el propietario y me preguntó si tenía algún otro libro que tratase de la vida de un gay. Le mentí diciéndole que sí, porque me prometió que si lo presentaba a su concurso (III Premio Odisea), me daría el primer premio. Al parecer, “El cuarto segmento” se estaba vendiendo mucho mejor de lo que me decía la editora.
Hace más de veinte años que tengo siempre ocho o diez novelas inéditas en mi archivo. Después de la promesa del librero, corrí a mi casa a dar una ojeada a lo que tenía y pensar en cuál de ellas podía transformar al protagonista en gay. EL ESPEJO LÍQUIDO trata de los prejuicios de la clase biempensante de una ciudad, clase que a lo largo del relato va revelándose podrida y degenerada. En general, “El espejo líquido” es una fabulación donde traté de incluí todos los vicios y desviaciones posibles. Como considero que la homo sexualidad no es un vicio ni una desviación, no la incluía. Pero la revisión en busca de encontrar con qué concursar, me permitió darme cuenta de que el misterio fundamental del que trata “El espejo líquido”, podía incluir la homosexualidad de un joven como parte de ese misterio. Reformé la novela en seis o siete días, y se la di al librero, con el siguiente argumento final:
Dos policías encuentran de madrugada a una muchacha que ha sido violada. Medio desvanecida, ella masculla un nombre: Gabriel. Es un guapo muchacho que vive en casa de un hombre muy poderoso y que mantiene con él una relación que todos, vecinos de una ciudad provinciana, consideran primero equívoca y luego, peligrosa. Una trama apasionante en la que se demuestra, mediante una escritura de asombrosa calidad, que no siempre las cosas son lo que parecen… y que a veces las cosas son mucho más sorprendentes de lo que aparentan.
Un periodista la criticó así: “El espejo líquido es un thriller de factura admirablemente cinematográfica donde la intensidad de la acción nos arrebata desde la primera página para no perder ritmo hasta la última. Melero incluye la realidad gay en la trama con la más sencilla de las naturalidades. El amor entre dos hombres es un elemento más, y muy importante, pero ya no es el “elemento”. La ganadora del III Premio Odisea es un ejemplo de novela más negra que rosa, eficacísimo y sorprendente, que enganchará al lector, convirtiéndolo en cómplice de esta trepidante trama”.
Con el primer premio del premio Odisea, llegó la hora de la presentación. El acto en Fnac se convocó para presentar tanto mi novela como la del segundo premio. Para presentar este, fue invitada Lucia Echavarria, mientras que a mi no se me asignó presentador. Durante su charla, la escritora valenciana (aparentaba estar un poco bebida), se dedicó a menospreciarme y ensalzar la otra novela “porque muchas veces los segundos premios son superiores a los primeros”. Quise irme, pero el editor me amenazó por lo bajini con no pagarme el premio. Me quedé a presenciar el acto, las fotografías y la tele organizadas y dirigidas como si el importante fuera el segundo premio y no el mío. Creo que la edición casi completa de esa segundo premio tuvieron que tirarla, mientras que “El espejo líquido” se agotó. Pero nadie podría resarcirme del amago de infarto que padecí al salir de la “presentación”
miércoles, 21 de diciembre de 2011
EL CUARTO SEGMENTO Luis Melero

El drama espantoso de un niño pequeño torturado por su familia a causa de sus visos personales, su inteligencia superdotada y la sospecha de su homosexualidad.
Un niño que crece bajo traumas que mutilan todas sus posibilidades de realización personal, a excepción de un talento inmenso de actor. Después de penalidades casi indescriptibles, consigue triunfar clamorosamente en el teatro, pero a costa de una especie de castración psíquica ante el amor. Cuando, finalmente, logra vencer sus propias cortapisas y miedos, y llega el amor más inconmensurable que se le hubiera ocurrido ambicionar, le alcanzan también los demonios de la envidia y la traición. Incapaz de imaginar ya la vida en soledad, intentará obsesivamente suicidarse.
EL CUARTO SEGMENTO narra una crónica asombrosa de pasiones y traiciones, de victorias y tragedias, de amores y desamores, donde el cerco de los prejuicios sociales intenta con todas sus fuerzas prohibir, primero, y después, destruir el amor.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Una de las novelas por las que Roca Editorial me ha estafado 120.000 euros
EL OCASO DE LOS DRUIDAS
Europa posee las grandes manifestaciones artísticas más antiguas producidas por seres humanos. Las cuevas de Altamira y Lascaux, en España y Francia, han sido llamadas con razón “Capillas Sixtinas prehistóricas” y fueron pintadas más de diez mil años antes de la construcción de las pirámides de Egipto. Los increíbles megalitos europeos como Menga en Málaga, Carnac en Francia, o Stonehenge en Inglaterra, son tal vez los monumentos más antiguos de la Humanidad, anteriores a las pirámides y los zigurats. La civilización celta, aunque posterior a los constructores de dólmenes y menhires, fue durante más de dos milenios una especie de Comunidad Europea desde Finlandia a España y desde Turquía a Irlanda, un fraternal reino de reinos que compartían signos, dioses, sentido de la vida y, probablemente, lengua. Una realidad continental que, pese a los afanes de Bruselas y Estrasburgo, todavía nos costará varias generaciones restaurar del todo. Esa civilización, amante de la Naturaleza y practicante ferviente de la armonía de los hombres con su medio, debió de alcanzar conocimientos muy profundos de física y química, y su cultura era lo bastante funcional como para que clanes muy distantes en el tiempo y el espacio la conservasen durante muchos siglos. Pero agonizó lentamente a lo largo de más de un milenio, bajo la presión de los invasores orientales (fenicios/cartagineses y griegos/persas) y el Imperio Romano. Finalmente, fue diluyéndose en el olvido en un continente a medias cristiano y a medias musulmán, cuyos practicantes más fervientes, en rara sintonía, perseguían y aplastaban toda manifestación de conocimiento que repugnase a quienes tan pocos conocimientos poseían. Como, según el tópico, la Historia la cuentan los vencedores, los europeos actuales apenas recordamos ni reconocemos nuestro verdadero origen cultural común, el celta, mucho más determinante que el fenicio, el griego o el latino en nuestros modos y maneras generales, y en el entendimiento paneuropeo de la vida. Tan grande es nuestro olvido, que la ciencia seria no emprende estudios profundos, a escala continental, que pudieran encontrar explicación al misterio de una civilización tan extensa y homogénea en épocas de tan difíciles comunicaciones, para restablecer un mínimo de nuestra memoria colectiva, deliberadamente eclipsada no se sabe bien por qué o por quién. Nadie explica de manera razonable, por ejemplo, la existencia de topónimos como GALicia, GALacia, GALia, y GALes, todos con significación celta comprobada, en lugares tan distantes como Turquía y Gran Bretaña. El espíritu celta y manifestaciones abrumadoras de su cultura y sentido de la vida han pervivido en las tradiciones, el folclore, la música, los rastros arquitectónicos y hermosos objetos de orfebrería. Y además, está impregnada de celtismo toda una tradición literaria que llega prácticamente hasta el presente. Sin pensar en su origen celta común, difícilmente se podría comprender el espíritu ecológico y de comunión con la Naturaleza que satura los relatos de los hermanos Grimm (alemanes), Giovanni Bocaccio (italiano), Hans Christian Andersen (danés), Charles Perrault (francés), Lewis Carroll (inglés) o Jonathan Swift (irlandés) e inclusive los fabulistas españoles Félix María Samaniego y Juan Eugenio Hartzenbusch. Sin considerar nuestros orígenes celtas, resultaría inimaginable el surgimiento en la Europa judeocristiana de ideas como las de Jean-Jacques Rousseau (suizo). Aceptamos como un dogma haber sido “civilizados” por Sumer y otras naciones orientales, como si lo que antes existía en el continente fuese tan sólo un hatajo de salvajes infrahumanos, bárbaros, brutos e incapaces de crear arte, belleza ni cultura, lo que es contradicho clamorosamente por los numerosos rastros, tan superficialmente investigados, que dejaron los celtas y que incluyen la que es probable que sea la más antigua forma de escritura alfabética, a pesar de que un tabú religioso les impedía escribir sus leyendas e historia, lo que es una de las causas de nuestro olvido. En esta cuestión tan crucial, la ciencia ha dejado en manos de desvaríos especulativos la investigación de algo que nos concierne a todos los europeos, un patrimonio comunitario que tenemos derecho a conocer con profundidad y sin frivolidades. Europa experimentó un tiempo en que los celtas manteníamos con la Naturaleza una alianza mutuamente provechosa. Entonces, el Edén estaba aquí. Con todo el espíritu celta de que he conseguido imbuirme en lugares que amo intensamente, narro a continuación una aventura que pudo suceder.
Europa posee las grandes manifestaciones artísticas más antiguas producidas por seres humanos. Las cuevas de Altamira y Lascaux, en España y Francia, han sido llamadas con razón “Capillas Sixtinas prehistóricas” y fueron pintadas más de diez mil años antes de la construcción de las pirámides de Egipto. Los increíbles megalitos europeos como Menga en Málaga, Carnac en Francia, o Stonehenge en Inglaterra, son tal vez los monumentos más antiguos de la Humanidad, anteriores a las pirámides y los zigurats. La civilización celta, aunque posterior a los constructores de dólmenes y menhires, fue durante más de dos milenios una especie de Comunidad Europea desde Finlandia a España y desde Turquía a Irlanda, un fraternal reino de reinos que compartían signos, dioses, sentido de la vida y, probablemente, lengua. Una realidad continental que, pese a los afanes de Bruselas y Estrasburgo, todavía nos costará varias generaciones restaurar del todo. Esa civilización, amante de la Naturaleza y practicante ferviente de la armonía de los hombres con su medio, debió de alcanzar conocimientos muy profundos de física y química, y su cultura era lo bastante funcional como para que clanes muy distantes en el tiempo y el espacio la conservasen durante muchos siglos. Pero agonizó lentamente a lo largo de más de un milenio, bajo la presión de los invasores orientales (fenicios/cartagineses y griegos/persas) y el Imperio Romano. Finalmente, fue diluyéndose en el olvido en un continente a medias cristiano y a medias musulmán, cuyos practicantes más fervientes, en rara sintonía, perseguían y aplastaban toda manifestación de conocimiento que repugnase a quienes tan pocos conocimientos poseían. Como, según el tópico, la Historia la cuentan los vencedores, los europeos actuales apenas recordamos ni reconocemos nuestro verdadero origen cultural común, el celta, mucho más determinante que el fenicio, el griego o el latino en nuestros modos y maneras generales, y en el entendimiento paneuropeo de la vida. Tan grande es nuestro olvido, que la ciencia seria no emprende estudios profundos, a escala continental, que pudieran encontrar explicación al misterio de una civilización tan extensa y homogénea en épocas de tan difíciles comunicaciones, para restablecer un mínimo de nuestra memoria colectiva, deliberadamente eclipsada no se sabe bien por qué o por quién. Nadie explica de manera razonable, por ejemplo, la existencia de topónimos como GALicia, GALacia, GALia, y GALes, todos con significación celta comprobada, en lugares tan distantes como Turquía y Gran Bretaña. El espíritu celta y manifestaciones abrumadoras de su cultura y sentido de la vida han pervivido en las tradiciones, el folclore, la música, los rastros arquitectónicos y hermosos objetos de orfebrería. Y además, está impregnada de celtismo toda una tradición literaria que llega prácticamente hasta el presente. Sin pensar en su origen celta común, difícilmente se podría comprender el espíritu ecológico y de comunión con la Naturaleza que satura los relatos de los hermanos Grimm (alemanes), Giovanni Bocaccio (italiano), Hans Christian Andersen (danés), Charles Perrault (francés), Lewis Carroll (inglés) o Jonathan Swift (irlandés) e inclusive los fabulistas españoles Félix María Samaniego y Juan Eugenio Hartzenbusch. Sin considerar nuestros orígenes celtas, resultaría inimaginable el surgimiento en la Europa judeocristiana de ideas como las de Jean-Jacques Rousseau (suizo). Aceptamos como un dogma haber sido “civilizados” por Sumer y otras naciones orientales, como si lo que antes existía en el continente fuese tan sólo un hatajo de salvajes infrahumanos, bárbaros, brutos e incapaces de crear arte, belleza ni cultura, lo que es contradicho clamorosamente por los numerosos rastros, tan superficialmente investigados, que dejaron los celtas y que incluyen la que es probable que sea la más antigua forma de escritura alfabética, a pesar de que un tabú religioso les impedía escribir sus leyendas e historia, lo que es una de las causas de nuestro olvido. En esta cuestión tan crucial, la ciencia ha dejado en manos de desvaríos especulativos la investigación de algo que nos concierne a todos los europeos, un patrimonio comunitario que tenemos derecho a conocer con profundidad y sin frivolidades. Europa experimentó un tiempo en que los celtas manteníamos con la Naturaleza una alianza mutuamente provechosa. Entonces, el Edén estaba aquí. Con todo el espíritu celta de que he conseguido imbuirme en lugares que amo intensamente, narro a continuación una aventura que pudo suceder.
viernes, 16 de diciembre de 2011
EL ASOMBRO DE MÁLAGA

ALGUNOS SE ASOMBRAN CON LAS INICIATIVAS QUE NACEN EN MÁLAGA A DIARIO.
YA EN 1981, MUCHOS PERIODISTAS DE MÁLAGA Y MADRID AVISAMOS DE LO QUE PODRÍA PASAR BAJO LA BOTA SEVILLANA.
Por aquel entonces, yo escribí en el DIARIO DE LA COSTA DEL SOL un largo artículo, donde anunciaba lo que está ocurriendo actualmente:
EL COMIENZO DE LA FRAGMENTACIÓN DE LA AUTONOMÍA EN VARIOS TAIFAS MODERNOS.
Quien es narcisista y presuntuoso como lo son los sevillanos, jamás será generoso y tolerante, que es lo que haría falta para gobernar equitativamente comunidades tan diversas como las agrupadas en la actualidad bajo el látigo de la junta..
La autonomía recién nacida entonces, podría haber funcionado, quizá, de establecerse la capital en Antequera.
Deberíamos haber luchado por ello, pero quien nos mandaba entonces era un traidor y el mayor cómplice del desmantelamiento y postergación de Málaga.
Esta autonomía no durará mucho, renacerán los reinos de taifa, como ya estamos viendo. Los granadinos están gritando mucho por crear una Andalucía Oriental que tampoco ha existido nunca. Los almerienses, atiendenmuc ho más a Murcia que a lo que queda al oeste. Jaén y Huelva no se sienten anduzosevillanas, y levantan ssu voz cada día con m ás fuerza.
Málaga se separará, indudablemente, si no ocurre algo gravísimo ante las injusticias que cometen con nosotros (recuerden el 31 y el 36)
Quienes crean que esto se arreglará con un nuevo paquete de mentiras o un partido distinto, está equivocado.
ARENAS HA COMENZADO YA A PERFILAR SU ESTRATEGIA (LEY DE CAPITALIDAD DE SEVILLA Y CLAUDICACIÓN DEWL ALCALDE DE MÁLAGA ANTE LOS INTERESES SEVILLANOS)
lA MARGINACIÓN Y POSTERGACIÓN DE mÁLAGA seguirá, crecerá y acabará en lo único que puede acabar: NUESTRA SEPARACIÓN DED ESTE PROYECTO INMUNDO
lunes, 12 de diciembre de 2011
Dado que ha terminado mi contrato con Roca Editorial, que me ha robado más de 120.000 euros de mis derechos de propiedad intelectual
La estafa de Roca Editorial me ha desposeído 1120.000 euros de mis derechos de propiedad intelectual por cuatro novelas muy bien vendidas, y por lo tanto he subido entera mi novela ORO ENTRE BRUMAS en este blog.
ORO ENTRE BRUMAS
Es la fabulación de un hecho histórico, probablemente el que marcó el principio definitivo de la decadencia del Imperio Español.
Durante 1699 a 1701, la Flota de la Plata no pudo regresar a España a causa de los innumerables piratas ingleses y holandeses que nos acosaban en el Caribe y las Antillas. Por tal razón, se acumuló en La Habana el producto del comercio de Indias de tres años. Coronado Felipe V, al comprobar la precaria situación económica, pidió a su abuelo, Luis XIV la protección de su potente armada para traer la triple flota. El Rey Sol aceptó a cambio de una parte sustanciosa del tesoro, pero mandó su armada al mando de un petulante e incompetente mariscal llamado Chateau Renaul.
En vez de ir a Cádiz como mandaba la ley, la gigantesca flota se dirigió a la ría de Vigo porque los ingleses cercaban Cádiz. Avisados los ingleses por los espías portugueses de las Azores, abandonaron el cerco de Cádiz y corrieron hacia Vigo, donde con una superioridad numérica aplastante, sorprendieron a los navíos hispano-franceses y los derrotaron.
Sabiéndose vencidos, muchos de los galeones fueron hundidos por sus capitanes con sus valiosos cargamentos. De este modo, surgió la "leyenda"• del oro de Vigo, que sobrevive hasta nuestros días.
Una anécdota: En "Veinte mil leguas de viaje submarino", Julio Verne hace que su capitán Nemo financie sus aventuras yendo periódicamente a saquear las profundidades de la Ría de Vigo.
Desarrollo la novela en dos tiempos, actualidad y 1690-1702, de manera que cuento la historia real mezclada con una apasionante aventura actual. Un thriller muy entretenido y sorprendente.
Léela un poco más abajo
ORO ENTRE BRUMAS
Es la fabulación de un hecho histórico, probablemente el que marcó el principio definitivo de la decadencia del Imperio Español.
Durante 1699 a 1701, la Flota de la Plata no pudo regresar a España a causa de los innumerables piratas ingleses y holandeses que nos acosaban en el Caribe y las Antillas. Por tal razón, se acumuló en La Habana el producto del comercio de Indias de tres años. Coronado Felipe V, al comprobar la precaria situación económica, pidió a su abuelo, Luis XIV la protección de su potente armada para traer la triple flota. El Rey Sol aceptó a cambio de una parte sustanciosa del tesoro, pero mandó su armada al mando de un petulante e incompetente mariscal llamado Chateau Renaul.
En vez de ir a Cádiz como mandaba la ley, la gigantesca flota se dirigió a la ría de Vigo porque los ingleses cercaban Cádiz. Avisados los ingleses por los espías portugueses de las Azores, abandonaron el cerco de Cádiz y corrieron hacia Vigo, donde con una superioridad numérica aplastante, sorprendieron a los navíos hispano-franceses y los derrotaron.
Sabiéndose vencidos, muchos de los galeones fueron hundidos por sus capitanes con sus valiosos cargamentos. De este modo, surgió la "leyenda"• del oro de Vigo, que sobrevive hasta nuestros días.
Una anécdota: En "Veinte mil leguas de viaje submarino", Julio Verne hace que su capitán Nemo financie sus aventuras yendo periódicamente a saquear las profundidades de la Ría de Vigo.
Desarrollo la novela en dos tiempos, actualidad y 1690-1702, de manera que cuento la historia real mezclada con una apasionante aventura actual. Un thriller muy entretenido y sorprendente.
Léela un poco más abajo
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