martes, 26 de julio de 2011

DEBERÍAMOS CREAR UNA ESPECIE DE "CLUB MUNDIAL DE LOS MELERO"



Hace muchos años que sé que hay Meleros por todo el mundo. Como he residido en muchos países sur y norteamericanos, he conocido a varios, siempre con profesiones dignas y, con frecuencia, artistas. Sobre todo, artistas gráficos. Si hubiera de juzgarlos por los que yo he conocido y los que aparecen en la página de Facebook LOS MELERO,tendríamos que concluir que los Melero formamos una familia extendida por todo el mundo y con una interesante calidad media.



¿Y SI FUNDÁSEMOS UNA ESPECIE DE "CLUB MUNDIAL DE LOS MELERO"?
Las posibilidades serían múltiples, maravillosas y casi infinitas.

Podríamos hacer como cuentan que hacían los esperantistas hace años. Da la impresión de que la afición por el esperanto está en retroceso, pero cuando yo era niño parecía a punto de convertirse en idioma franco internacional. Por aquellos años, hubo en Málaga un Congreso Mundial Esperantista.
Yo tenía nueve años y me había dado por estudiar ese idioma (esperanto se pronuncia "esperanszo".

Uno de los ESPERANTISTAS que conocí entonces, polaco como Zamenoff, me contó en un español casi correcto que los esperantistas se ayudaban los unos a los otros en cualquier sitio de este planeta. SE OFRECÍAN ALOJAMIENTO GRATIS MUTUAMENTE (cuando viajaban a otros países) E INTERCAMBIABAN TODA CLASE DE SABERES, OBJETOS O INFORMACIÓN.

Todo esto es algo que podríamos hacer los Melero si nos organizásemos en un club Mundial.


Comenzando poco a poco, podríamos conseguir objetivos increíbles con sólo el cielo como límite...

TARJETAS DE CRÉDITO, HOTELES, LOCALES DE DIVERSIÓN, OBJETIVOS CULTURALES, CONGRESOS, ETC.

Quien no opine que NO estoy loco o algo por el estilo, puede escribirme a:

melerovc@yahoo.es

lunes, 25 de julio de 2011

EL ESTRATEGA QUE NOS PERDIÓ EN VIGO


¿Permanece en la Ría de Vigo el tesoro que financió al capitán Nemo?

Que Julio Verne lo describiera en el capítulo VIII de la segunda parte de “Veinte mil leguas de viaje submarino”, hizo que el tesoro entrara en la leyenda: “Alrededor del Nautilus, en un radio de media milla, las aguas parecían impregnadas de luz eléctrica... Hombres de la tripulación, provistos de escafandras, se ocupaban de desguazar toneles medio podridos, cajas reventadas, en medio de restos todavía ennegrecidos. De estas cajas, de estos barriles, se escapaban lingotes de oro y de plata, cascadas de monedas y de joyas”.

Chateau-Renault, un pomposo cortesano de Luis XIV (que pasaría a la historia como Rey Sol), compartía con nuestro almirante Manuel Velasco de Tejada el mando de una flota de 19 galeones españoles y 24 buques de guerra franceses. Fue Chateau-Renault el estratega que nos perdió en Vigo, acelerando la decadencia del Imperio Español.

Los galeones componían las Flotas de la Plata de 1699, 1700 y 1701, retenidas tres temporadas en La Habana a causa de un abrumador acoso bucanero y por la incertidumbre sobre lo que ocurría en Madrid, donde muerto Carlos II sin heredero, habían coronado rey a Felipe V, duque de Anjou y nieto del Rey Sol. Habiéndose pactado ya en La Haya la alianza anglo-austriaco-holandesa que desataría la Guerra de Sucesión, y acuciado el joven rey de España por la falta de fondos que originaba la indeterminación de las tres flotas, corría 1702 cuando el río de oro que había sido el océano Atlántico volvió a fluir después de tres años de sequía. Gracias a la interesada ayuda que dio Luis XIV a su nieto, prestándole su poderosa armada, por fin emprendieron nuestros galeones el regreso con el producto de un trienio del comercio de Indias, del que los espías portugueses corrieron a informar a sus aliados ingleses llamándolo “el mayor tesoro que nunca cruzó el mar”.

Según las leyes, debían descargar en Cádiz bajo el control de los magistrados de la Casa de Contratación de Sevilla, mas arribados a las Azores, llegó desde España un galeón para informar a Velasco de Tejada que Cádiz padecía un feroz cerco marítimo ante una armada angloholandesa comandada por el almirante George Rooke. Celebraron conferencia y Chateau-Renault pretendió llevarse la flota a Brest o La Rochelle, pero en uno de los galeones españoles viajaba el gallego José Sarmiento Valladares, duque de Moctezuma y ex virrey de la Nueva España, muy curtido en política internacional; junto con Velasco de Tejada, impusieron la opción de Vigo, temiendo con razón que el rey de Francia nunca devolviera el oro.

Rooke, que encontraba fortísima resistencia en Andalucía y sufría graves descalabros, se enteró de lo que llegaba a Vigo y, visto lo negro que era para su flota el panorama andaluz, zarpó presuroso hacia Galicia con más de cien navíos y un ejército que cuadruplicaba el hispano-francés.

Alertado, Chateau-Renault dispuso los galeones españoles, cargados hasta las cofas de oro y riquezas, alrededor de la ensenada de San Simón. En el estrecho de Rande, falúas y pataches encadenados para impedir el asalto enemigo.

Pero Rooke planteó su más afortunada batalla naval… ¡en tierra! Desembarcó antes de entrar en la ría y fue tomando aldeas y los mal pertrechados fortines, algunos de los cuales aseguran los cronistas que ya entonces estaban en ruinas. Cuando los galeones españoles, presos en una ría incendiada convertida en ratonera, pretendieron escapar del fuego enemigo procedente de tierra, no pudieron huir a través del estrecho de Rande, bloqueado por la feliz estrategia de Chateau Renault.

Lo que los ingleses nos robaron, lo que nos cobró Luis XIV por su altruista ayuda y lo rescatado para Felipe V totalizó diecisiete millones de doblones de a ocho. Pero el monto oficial de lo que traían los galeones sumaba ciento cuatro millones… aunque aseguran todos los testimonios que las Flotas de la Plata declaraban sólo un doblón de cada siete de los que realmente transportaban, defraudando a hacienda para ahorrarse impuestos. Así que cerca de setecientos millones de doblones de a ocho (muchos miles de millones de euros) desaparecieron aquella noche del 23 de octubre de 1702.

¿Seguirán en el fondo de la ría? Se cree que sí. Oro entre brumas que muchos han entrevisto y expoliado durante tres siglos.

Por su parte, Chateau–Renault vivió el resto de su vida celebrando a diario fiestas extravagantemente fastuosas.

domingo, 24 de julio de 2011

MÁLAGA NO ES LA ANDALUCÍA SEVILLANA



Si alguien cree que la gobernación de la Andalucía sevillana es autónoma de veras y se “deja” gobernar, o tiene ilusiones relacionadas con el progreso de Málaga, debe saber que son vanas.
Imaginen ustedes que Málaga, ya que la Junta no le consiente construir un puerto deportivo en el Arraijanal, decidiera celebrar ahí una gran exposición universal. ¿Creen ustedes que la Junta nos lo permitiría? Imaginen ustedes que Málaga quisiera celebrar unos campeonatos mundiales de atletismo o unas Olimpiadas. ¿Creen ustedes que la Junta nos lo permitiría?

Imaginen ustedes que Málaga se propusiera convertirse de verdad en la base de los deportes acuáticos, vela, cruceros y demás de esta parte del Mediterráneo que se llama Alborán. ¿Creen ustedes que la Junta lo permitiría?
Por razones de su propia capacidad de ser y sentir, Málaga no debió sumarse nunca al proyecto sevillano de 1978, porque ello ha supuesto el abandono de toda ambición y el sometimiento al narcisismo excluyente y salvaje de los sevillanos, alentados por Alfomnso Guerra, que ya entonces dijo negro sobre blanco que “MÁLAGA SE HA DESARROLLADO MUCHO; AHORA LE TODA A SEVILLA.

No debimos rendirnos a las ambiciones sevillanas no solamente por nuestras propias capacidades, personalidad y entendimientos, sino por los todos los de la vertiente Sur Penibética Región de la que somos capital indiscutible, así como el Alborán, de donde también so mos la capital trimilenaria.
A la hora de redactar el aberrante e innecesario nuevo estatuto andaluz, se pensó en definir la región como las tierras que baña el Guadalquivir. Lo que excluye a Málaga, evidentemente y nunca debemos olvidarlo.

Si usted es curioso y observa las capitales andaluzas que rodean a Málaga, verá que no hay gran parecido. Ciudades morunas e intrincadas donde la grandilocuencia verborreica y la retórica sustituyen frecuentemente a la razón. En comparación con ellas, Málaga es más bizantina, tanto por fisonomía como por carácter. Los parecidos con Málaga hay que buscarlos en otra parte, en el Sureste. Almería, Alicante y, sobre todo, Murcia. No hay en España provincia y ciudad más parecida a Málaga que Murcia. En un paseo lleno de jacarandas, usted sentirá que está en Málaga estando en Murcia. En una juerga flamenca, le pasará igual: los palos flamencos de Murcia son iguales que los malagueños y, como estos, muy distintos de los gaditanos. En una placita recoleta con un ficus extremadamente corpulento, usted creerá que está en la Puerta de Buenaventura o en un sitio similar, estando en Murcia.
¿En qué ha beneficiado a Málaga el insoportable dominio sevillano?

EL SOJUZGAMIENTO SEVILLANO ANULA TODA POSIBILIDAD PARA LOS MALAGUEÑOS.
FUERA LA BOTA SEVILLANA
ANTE EL SILENCIO DE LOS PERIÓDICOS QUE SE PUBLICAN EN MALAGA (TODOS DE CAPITAL FORÁNEO) SE HACE INDISPENSABLE QUE MÁLAGA TENGA UN PERIÓDICO PROPIO
Si te identificas con la idea de que Málaga posea voz propia en los medios, para ir creando poco a poco un periódico de obediencia exclusivamente malagaña, escribe a
jlmgvc@gmail.com

viernes, 22 de julio de 2011

HAY QUE CONSEGUIR QUE HAYA UN PERIÓDICO DE VERDAD MALAGUEÑO

Todos los periódicos que se publican en Málaga son de capital foráneo y defienden intereses ajenos a Málaga.

Tenemos que hacer realidad la creación de un periódi co de verdad malagueño.

Déjanos tu opinión

jueves, 21 de julio de 2011

Málaga necesita imperiosamente un periódico que pregone la insatisfacción con del trato de la junta-

CONVENIENCIA DE QUE MÁLAGA TENGA UN PERIÓDICO PROPIO
(AHORA TODOS SON DE CAPITAL FORÁNEO)

Si te identificas con la idea de que Málaga posea voz propia en los medios, e ir creando poco a poco un periódico de obediencia exclusivamente malagaña,

escribe a

jlmgvc@gmail.com

martes, 19 de julio de 2011

CONVENIENCIA DE QUE MÁLAGA TENGA UN PERIÓDICO PROPIO (AHORA TODOS SON DE CAPITAL FORÁNEO)

Si te identificas con la idea de que Málaga posea voz propia en los medios, e ir creando poco a poco un periódico de obediencia exclusivamente malagaña,

escribe a

jlmgvc@gmail.com

lunes, 18 de julio de 2011

ESCRIBÍ UNA NOVELA SOBRE CELTAS RESIDUALES DEL SIGLO X


Europa posee las grandes manifestaciones artísticas más antiguas producidas por seres humanos. Las cuevas de Altamira y Lascaux, en España y Francia, han sido llamadas con razón “Capillas Sixtinas prehistóricas” y fueron pintadas más de diez mil años antes de la construcción de las pirámides de Egipto. Los increíbles megalitos europeos como Menga en Málaga, Carnac en Francia, o Stonehenge en Inglaterra, son tal vez los monumentos más antiguos de la Humanidad, anteriores a las pirámides y los zigurats. La civilización celta, aunque posterior a los constructores de dólmenes y menhires, fue durante más de dos milenios una especie de Comunidad Europea desde Finlandia a España y desde Turquía a Irlanda, un fraternal reino de reinos que compartían signos, dioses, sentido de la vida y, probablemente, lengua. Una realidad continental que, pese a los afanes de Bruselas y Estrasburgo, todavía nos costará varias generaciones restaurar del todo. Esa civilización, amante de la Naturaleza y practicante ferviente de la armonía de los hombres con su medio, debió de alcanzar conocimientos muy profundos de física y química, y su cultura era lo bastante funcional como para que clanes muy distantes en el tiempo y el espacio la conservasen durante muchos siglos. Pero agonizó lentamente a lo largo de más de un milenio, bajo la presión de los invasores orientales (fenicios/cartagineses y griegos/persas) y el Imperio Romano. Finalmente, fue diluyéndose en el olvido en un continente a medias cristiano y a medias musulmán, cuyos practicantes más fervientes, en rara sintonía, perseguían y aplastaban toda manifestación de conocimiento que repugnase a quienes tan pocos conocimientos poseían. Como, según el tópico, la Historia la cuentan los vencedores, los europeos actuales apenas recordamos ni reconocemos nuestro verdadero origen cultural común, el celta, mucho más determinante que el fenicio, el griego o el latino en nuestros modos y maneras generales, y en el entendimiento paneuropeo de la vida. Tan grande es nuestro olvido, que la ciencia seria no emprende estudios profundos, a escala continental, que pudieran encontrar explicación al misterio de una civilización tan extensa y homogénea en épocas de tan difíciles comunicaciones, para restablecer un mínimo de nuestra memoria colectiva, deliberadamente eclipsada no se sabe bien por qué o por quién. Nadie explica de manera razonable, por ejemplo, la existencia de topónimos como GALicia, GALacia, GALia, y GALes, todos con significación celta comprobada, en lugares tan distantes como Turquía y Gran Bretaña.

El espíritu celta y manifestaciones abrumadoras de su cultura y sentido de la vida han pervivido en las tradiciones, el folclore, la música, los rastros arquitectónicos y hermosos objetos de orfebrería. Y además, está impregnada de celtismo toda una tradición literaria que llega prácticamente hasta el presente. Sin pensar en su origen celta común, difícilmente se podría comprender el espíritu ecológico y de comunión con la Naturaleza que satura los relatos de los hermanos Grimm (alemanes), Giovanni Bocaccio (italiano), Hans Christian Andersen (danés), Charles Perrault (francés), Lewis Carroll (inglés) o Jonathan Swift (irlandés) e inclusive los fabulistas españoles Félix María Samaniego y Juan Eugenio Hartzenbusch. Sin considerar nuestros orígenes celtas, resultaría inimaginable el surgimiento en la Europa judeocristiana de ideas como las de Jean-Jacques Rousseau (suizo).

Aceptamos como un dogma haber sido “civilizados” por Sumer y otras naciones orientales, como si lo que antes existía en el continente fuese tan sólo un hatajo de salvajes infrahumanos, bárbaros, brutos e incapaces de crear arte, belleza ni cultura, lo que es contradicho clamorosamente por los numerosos rastros, tan superficialmente investigados, que dejaron los celtas y que incluyen la que es probable que sea la más antigua forma de escritura alfabética, a pesar de que un tabú religioso les impedía escribir sus leyendas e historia, lo que es una de las causas de nuestro olvido. En esta cuestión tan crucial, la ciencia ha dejado en manos de desvaríos especulativos la investigación de algo que nos concierne a todos los europeos, un patrimonio comunitario que tenemos derecho a conocer con profundidad y sin frivolidades. Europa experimentó un tiempo en que los celtas manteníamos con la Naturaleza una alianza mutuamente provechosa. Entonces, el Edén estaba aquí. Con todo el espíritu celta de que he conseguido imbuirme en lugares que amo intensamente, narro a continuación una aventura que pudo suceder.