martes, 11 de enero de 2011

ENTREVISTA QUE ME HIZO EL FAMOSO PERIODISTA AMILIBIA, Y QUE PUBLICÓ EN LA RAZÓN

LA RAZÓN, 15 de mayo de 2006

«LUIS MELERO: "CRISTOBAL COLON FUE UN "PLAYBOY"»


Melero, que está prolífico, acaba de publicar también la novela histórica "Los pergaminos cátaros" (Roca Editorial). "Seríamos más felices, buenos, sociables y dignos si fuésemos cátaros, y no me cabe ninguna duda de que no habríamos padecido las guerras de religiones, ni la inquisición, ni las dos grandes guerras mundiales. Pero los tacharon de herejes y fueron exterminados. Sus preceptos eran la humildad, la pobreza y el respeto". El escritor los considera los hippies del siglo XII; "La mujer tardará aún años en conocer la igualdad que vivieron los cátaros".

- Acaba de presentar "Colón. El Impostor" (Temas de Hoy). ¿Impostor?
- Sí. Se inventó un personaje porque tenía que ocultar quién era: parece que antes de presentarse ante los Reyes Católicos fue corsario y probablemente combatió contra naves de Fernando. Era muy conocido en los puertos canallas del golfo de León: Cerdeña, Marsella, Mallorca...
- Un golfo en el golfo. No es verdad, entonces, que fue pío, religioso.
- Inventó su religiosidad como un modo de acercamiento al poder.
- No parece que quisiera descubrir tierras para evangelizarlas...
- Eso le pedían, pero él lo hacía para demostrar que tenía razón. Le dolía mucho que se burlaran de él por decir que había una nueva ruta, por ir a Oriente.
- Ya. Y dicen que no era verdad que fuera tan buen marinero...
- Era un buen teórico, pero sus compañeros de viaje denuncian errores de bulto en el manejo práctico de los barcos.
- Un personaje misterioso...
- De antes del 1492 no se sabe nada. Ni su nombre ni su edad. Parece que conocía la ruta a seguir porque alguien se la había contado. O porque ya hubiera estado en América antes del descubrimiento oficial en 1492.

Un caso de psiquiatra

- Un hombre que creó su propia leyenda, por lo que usted cuenta.
- La creó y la alimentó. Era un mitómano, un gran mentiroso. Mintió siempre. Era un fabulador. Y ciclotímico. Un caso de psiquiatra.
- Cuenta que no supo digerir su éxito y que fue un gobernante nefasto...
- Sabía llegar a la meta, pero no sabía cobernar. No era político ni diplomático. Era más bien exaltado. Metía mucho la pata.
- Dice que era encantador con los poderosos y tirano con los subordinados...
- Sí, así era. Si no hubiera navegado con él Martín Alonso, que le protegió, la marinería lo habría arrojado al mar.
- ¿Era en verdad irresistible para las mujeres?
- Eso parece.
- No me diga que sedujo a Isabel la Católica...
- Es muy probable que así fuera. La reina era muy atractiva, en contra de lo que dice la leyenda. Y Colón tenía fama de ser un gran amante. Fue un "playboy", un Porfirio Rubirosa de aquellos tiempos. Escaló muchos peldaños a través de las camas.
- ¿Qué sabemos con exactitud de la vida de Colón?
- Lo único real es que viajó de Palos a Canarias en 1942, y que allí se quedó un mes con Beatriz de Bobadilla, doncella de la reina, antes de partir hacíaAmérica.
- Una ventura para preparar la aventura. Dice usted que fue un visionario algo alucinado. ¿Y un genio?
- Un hombre muy inteligente, casi genial. Se equivocaba en lo pequeño, no en lo grande.
- Escribe que era intratable, irascible...
- Sí, un auténtico bronquista. Seguro que además de una mujer en cada puerto, tenía peleas en todos ellos.
- En fin, ¿qué nos cuenta usted de Colón que no se supiera?
- Lo referente a la preparación del primer viaje, de dónde le llegó la información de la ruta a seguir. Creo que se la dio Alonso Sánchez de Huelva, un piloto de Palos que navegaba con los Pinzones y que había naufragado "en grandes islas más allá de las Azores".
- ¿Qué le ha sorprendido más de todo lo investigado?
- Su capacidad de fabulación. Es un personaje fascinante, para bien y para mal. Un tipo apasionante. Y un misterio.
- Podría haber titulado su libro "El hombre de las seis tumbas"...
- Sí, parece que quiso que hasta su lugar de enterramiento fuera un misterio. Reunir todos los fragmentos de su cadáver sería como encontrar un tesoro.
- Hay casi tantos huesos de Colón como astillas de la cruz de Jesús...

lunes, 10 de enero de 2011

LACAYOS Y MAYORDOMOS

Cuando ya nos queda tan lejos eso de los lacayos y mayordomos, así como la idea de amos y sirvientes; cuando ya resulta tan difícil distinguir –por la ropa- a un ejecutivo de un estudiante pobre, prestarse a hacer de lacayo debe de ser por una necesidad muy, muy grande; tan imperiosa, que roce la agonía; algo que toque a lo más profundo y proceloso -entre alcobas, mazmorras y bodegas- de lo inconfesable. La rediviva humillación voluntaria puede ocultar quién sabe cuántos dramas y carencias. Cuantos hígados hechos rocas. Cuántas vanidades insatisfechas. Cuántas pretensiones desorbitadas que la realidad se empeña en desmentir.
Ver en la época presente alguien que saca la lengua para relamer a algún poderoso en el culo, es desolador. Ver que alguien se baja la ropa en público para satisfacción de su ama, es patético. Ver que el poder deslumbra tanto a personas que, de otro modo, valdrían la pena, rompe el alma. ¿Quién es de veras poderoso hoy día, cuando hasta unos estultos y delirantes fanáticos racistas se permiten insultar al Rey, y los jueces los dejan ir de rositas?
La asombrosa realidad es que el servilismo sigue pagando; malamente, eso sí; con migajas despreciables e indignas, pero... Aunque resulte difícil de creer, todavía queda quien se presta a ello. Todavía quedan “amigos” como los de Viriato. Aún queda gente que cree que Roma paga a los traidores. Con tantas evidencias para desmentirlo, y queda gente capaz de tragarse que gana un reino meneando la colita.
Queda gente que corre carreras de galgos para lamer los faldones de su pagador.
Y cuando uno se rebela y decide intentar, desesperadamente, cobrar lo que se ha ganado y el supuesto poderoso trata de no pagarle, hay todavía mayordomos capaces de indignarse: “¿Qué pretenderá éste? Que nos deje tranquilos. El mundo está muy bien tal como está, con sus robos, con sus injusticias, con sus estafas, con sus ricos abusando de los pobres, con sus poderosos pisoteando y aplastando a todo quisque. Que no me complique la vida” Los lacayos y mayordomos trinan con santa indignación cuando alguien nada contracorriente- ¡Es tan cómodo dejarse llevar! ¡Es tan agradecido decir “sí bwana”!

sábado, 8 de enero de 2011

ESPAÑA, MAL SITIO PARA ESCRITORES

¿El suicidio es la única salida para los escritores?
Con su silencio, el Ministerio de Industria consiente que las editoriales roben a los escritores.

ESPAÑA, MAL SITIO PARA ESCRITORES

España aportó a la cultura universal el Siglo de Oro, cuando también era la primera potencia mundial. Hace mucho tiempo que dejamos de ser una potencia y hemos sido durante muchos años muy modestos (aunque ya no tanto) en comparación con lo que fuimos, pero la decadencia político-económica no puede compararse con el decaimiento de nuestra influencia narrativa. Salvo algún que otro caso excepcional, ahora no significamos NADA DE NADA en el panorama mundial de la fabulación literaria y, contrariamente, casi todo lo que editamos aquí son traducciones de éxitos de otros países, Inglaterra y EE.UU. en especial, a despecho de que seamos uno de los lugares donde mayor número de ejemplares de libros se editan y de que esa actividad sume el 1,2% de nuestro P.I.B.
¿Es que hemos dejado de tener inventiva y capacidad fabuladora?
¿Es que no existe aquí potencialidad dramática?
¡Nada de eso! He vivido en siete países, donde siempre afirmé que el sustrato “novelable” de la idiosincrasia de algunos sitios españoles es formidable, en especial Málaga y toda la vertiente sur-penibética, donde en condiciones no tan adversas surgiría sin duda el último de los grandes “booms” literarios españoles, antes de que los libros sean sustituidos por otra cosa, como vemos que ocurrirá muy pronto.
Entonces, ¿en qué consiste el problema? Supongo que hay que ser, como yo, escritor de libros para enterarse. Ocurre que en España los escritores somos parias. No hay nadie que sea más paria en España que un escritor. Nadie cree en España que el de escritor sea un oficio respetable, sino sólo una especie de “hobby”. Casi siempre que me presentan a alguien como escritor, me pregunta “Y… ¿cómo te ganas la vida?”. Ahí reside la esencia del problema. Hasta los buenos lectores creen que escribimos para divertirnos y que no tenemos por qué ganar dinero con ello. Y las editoras que un amigo mío llama “pateras” consideran que no hay que pagar a los escritores sus derechos, pues entienden haberse apropiado del libro entregando el anticipo de los derechos que marcan los contratos.
Ustedes replicarán: “¿Pero es que a Pérez Reverte, Vargas Llosa, Gala o los herederos de Torrente Ballester no les pagan sus derechos?” Sin duda cobran, pero yo revisaría meticulosamente las liquidaciones de derechos de autor.
Los demás, no cobramos. Ustedes dirán “bueno, un escritor no importante, tampoco va a ganar mucho”. Yo no soy un escritor famoso, pero llevo editados en papel once libros, más seis que están saliendo estos días en un portal de internet. Diecisiete en total. De cuatro de esos libros editados en papel, mis últimas cuatro novelas, van 16 (dieciséis) ediciones en tres años y medio, lo que podría representar al menos unos 48.000 ejemplares vendidos. Pero la editora no quiere pagarme mis derechos de autor, que según varios amigos libreros (la editora JAMÁS ME INFORMA DE CUÁNTOS LIBROS VENDO) sumarían 150.000 euros estos últimos cuatro ejercicios. Desde abril de 2008, que es cuando recibí la última liquidación, correspondiente a todo 2007 (¡2.000 euros!), me costó dos meses entender el daño que desde hace cuatro años me está infligiendo la editorial, a base de preguntar y consultar a especialistas; antes, jamás se me habría ocurrido sospechar que trataba con una ladrona estafadora.
Por eso España no significa NADA literariamente en el mundo. Porque las editoras no permiten madurar las capacidades creadoras al no pagar a los escritores. Nadie podría dedicarse en exclusiva a la literatura, sin cobrar. Y lo más escamante es que el Ministerio de Industria y Comercio lo sabe. Todo el mundo sabe que las editoras estafan. Lo saben los periodistas. Lo saben los medios de información. Toda España sabe que no nos paga a los escritores. Pero nadie tiene la gallardía de hablar de ello, para que se solucione el problema y España pueda seguir pesando narrativamente en el mundo. Si un escritor reclama lo que se ha ganado, sencillamente, puede ocurrirle, como a mí, que lo amenacen de muerte tres veces. Y por el camino que van…

viernes, 7 de enero de 2011

Una de mis coplas

CINTURÓN DE ESPINAS
Copla-romance.

Cuando más próximo estás
es como si te alejaras,
cuando acaricio tu piel,
enmudecen tus palabras.

Cuando en tu pecho soy luz,
mis luces tú las apagas,
si quiero darte mi miel,
me ofreces tu hiel amarga.

Cuando suplico tu amor
y te imploro una caricia
estrujas mi corazón
con un cinturón de espinas.

Insoportable amor,
me miras y te alejas,
sonríes y te vas,
me amas y me dejas.
Insoportable amor,
con suavidad penetras
mi vientre sin pensar
en las huellas que dejas.
Insoportable amor,
cristal que no se empaña,
rosal que no florece
manantial que se calla.

jueves, 6 de enero de 2011

LAS ESTAFAS EDITORIALES


Los lectores españoles seguramente no imaginan la vida que los escritores podemos llevar.
Hay que señalar que en España hay muy pocos escritores que se dediquen en exclusiva a la literatura. Casi todos los nombres que ustedes pueden ver en las portadas de los libros corresponden a profesionales de otra cosa: profesores, periodistas, médicos, políticos, artistas y demás.
No hay muchos escritores profesionalizados en España, simplemente porque las editoriales, casi todas, se quedan con la mayor parte del dinero que nos corresponde por ley y de acuerdo con los contratos.
Se valen de argucias para no pagar más que una pequeña parte de lo que se comprometieron en contrato. Por lo general, los escritores contratamos por un ocho o un diez por ciento del precio de venta. Un precio de venta que se distribuye así: cincuenta o sesenta por ciento para los distribuidores y librerías, treinta por ciento para las editoriales y diez por ciento para el autor. Según la ley, es así, pero las editoriales –sin ninguna clase de escrúpulos-, ven muy tentador el dinero que administra del autor y por lo general recurren a la siguiente artimaña para quedarse con la mayor parte del dinero que el autor se gana: NO SUELEN INFORMAR DE LOS LIBROS VENDIDOS.
En cambio, envían a los autores unas planillas donde indican los libros entregados a los distribuidores, de los que restan los libros que los distribuidores les devuelven sin vender, y del resto, calculan el porcentaje contractual..
DE ESE MODO, LA EDITORIAL SE APROPIA ILEGALMENTE DE UN 70 % DE LOS DERECHOS DE AUTOR.
UNA ESTAFA EN TODA REGLA.

Lo hacen casi todas y por eso ningún escritor puede vivir decentemente de su trabajo. Todos, TODOS tienen que contratarse como articulistas u otras cosas. EN ESPAÑA JAMÁS PODRÍA HABER UNA ROWLIN.

Si usted cree que esos dos o tres escritores que todos pensamos ganan mucho dinero, tienen razón sólo en parte. Supongamos que alguien vende un millón de ejemplares de una novela. Le corresponden casi dos millones de euros de derechos. Pero la editorial, recurriendo a la artimaña descrita, le pagar solamente unos setecientos mil. 700.000 euros parece mucho dinero pero no es TODO EL DINERO que ha ganado el autor, porque la editorial LE ROBA.

martes, 4 de enero de 2011

ESPAÑA, MAL SITIO PARA ESCRITORES


Pancarta con la que me sentaré el lunes 10 de enero de 2011,ante la antigua Cosmopolita de la calle Larios


ESPAÑA, MAL SITIO PARA ESCRITORES
España aportó a la cultura universal el Siglo de Oro, cuando también era la primera potencia mundial. Hace mucho tiempo que dejamos de ser una potencia y hemos sido durante muchos años muy modestos (aunque ya no tanto) en comparación con lo que fuimos, pero la decadencia político-económica no puede compararse con el decaimiento de nuestra influencia narrativa. Salvo algún que otro caso excepcional, ahora no significamos NADA DE NADA en el panorama mundial de la fabulación literaria y, contrariamente, casi todo lo que editamos aquí son traducciones de éxitos de otros países, Inglaterra y EE.UU. en especial, a despecho de que seamos uno de los lugares donde mayor número de ejemplares de libros se editan y de que esa actividad sume el 1,2% de nuestro P.I.B.
¿Es que hemos dejado de tener inventiva y capacidad fabuladora?
¿Es que no existe aquí potencialidad dramática?
¡Nada de eso! He vivido en siete países, donde siempre afirmé que el sustrato “novelable” de la idiosincrasia de algunos sitios españoles es formidable, en especial Málaga y toda la vertiente sur-penibética, donde en condiciones no tan adversas surgiría sin duda el último de los grandes “booms” literarios españoles, antes de que los libros sean sustituidos por otra cosa, como vemos que ocurrirá muy pronto.
Entonces, ¿en qué consiste el problema? Supongo que hay que ser, como yo, escritor de libros para enterarse. Ocurre que en España los escritores somos parias. No hay nadie que sea más paria en España que un escritor. Nadie cree en España que el de escritor sea un oficio respetable, sino sólo una especie de “hobby”. Casi siempre que me presentan a alguien como escritor, me pregunta “Y… ¿cómo te ganas la vida?”. Ahí reside la esencia del problema. Hasta los buenos lectores creen que escribimos para divertirnos y que no tenemos por qué ganar dinero con ello. Y las editoras que un amigo mío llama “pateras” consideran que no hay que pagar a los escritores sus derechos, pues entienden haberse apropiado del libro entregando el anticipo de los derechos que marcan los contratos.
Ustedes replicarán: “¿Pero es que a Pérez Reverte, Vargas Llosa, Gala o los herederos de Torrente Ballester no les pagan sus derechos?” Sin duda cobran, pero yo revisaría meticulosamente las liquidaciones de derechos de autor.
Los demás, no cobramos. Ustedes dirán “bueno, un escritor no importante, tampoco va a ganar mucho”. Yo no soy un escritor famoso, pero llevo editados en papel once libros, más seis que están saliendo estos días en un portal de internet. Diecisiete en total. De cuatro de esos libros editados en papel, mis últimas cuatro novelas, van 16 (dieciséis) ediciones en tres años y medio, lo que podría representar al menos unos 48.000 ejemplares vendidos. Pero la editora no quiere pagarme mis derechos de autor, que según varios amigos libreros (la editora JAMÁS ME INFORMA DE CUÁNTOS LIBROS VENDO) sumarían 150.000 euros estos últimos cuatro ejercicios. Desde abril de 2008, que es cuando recibí la última liquidación, correspondiente a todo 2007 (¡2.000 euros!), me costó dos meses entender el daño que desde hace cuatro años me está infligiendo la editorial, a base de preguntar y consultar a especialistas; antes, jamás se me habría ocurrido sospechar que trataba con una ladrona estafadora.
Por eso España no significa NADA literariamente en el mundo. Porque las editoras no permiten madurar las capacidades creadoras al no pagar a los escritores. Nadie podría dedicarse en exclusiva a la literatura, sin cobrar. Y lo más escamante es que el Ministerio de Industria y Comercio lo sabe. Todo el mundo sabe que las editoras estafan. Lo saben los periodistas. Lo saben los medios de información. Toda España sabe que no nos paga a los escritores. Pero nadie tiene la gallardía de hablar de ello, para que se solucione el problema y España pueda seguir pesando narrativamente en el mundo. Si un escritor reclama lo que se ha ganado, sencillamente, puede ocurrirle, como a mí, que lo amenacen de muerte tres veces. Y por el camino que van…

sábado, 1 de enero de 2011

EL ESTRATEGA QUE NOS PERDIÓ EN VIGO


¿Permanece en la Ría de Vigo el tesoro que financió al capitán Nemo?

Que Julio Verne lo describiera en el capítulo VIII de la segunda parte de “Veinte mil leguas de viaje submarino”, hizo que el tesoro entrara en la leyenda: “Alrededor del Nautilus, en un radio de media milla, las aguas parecían impregnadas de luz eléctrica... Hombres de la tripulación, provistos de escafandras, se ocupaban de desguazar toneles medio podridos, cajas reventadas, en medio de restos todavía ennegrecidos. De estas cajas, de estos barriles, se escapaban lingotes de oro y de plata, cascadas de monedas y de joyas”.

Chateau-Renault, un pomposo cortesano de Luis XIV (que pasaría a la historia como Rey Sol), compartía con nuestro almirante Manuel Velasco de Tejada el mando de una flota de 19 galeones españoles y 24 buques de guerra franceses. Fue Chateau-Renault el estratega que nos perdió en Vigo, acelerando la decadencia del Imperio Español.

Los galeones componían las Flotas de la Plata de 1699, 1700 y 1701, retenidas tres temporadas en La Habana a causa de un abrumador acoso bucanero y por la incertidumbre sobre lo que ocurría en Madrid, donde muerto Carlos II sin heredero, habían coronado rey a Felipe V, duque de Anjou y nieto del Rey Sol. Habiéndose pactado ya en La Haya la alianza anglo-austriaco-holandesa que desataría la Guerra de Sucesión, y acuciado el joven rey de España por la falta de fondos que originaba la indeterminación de las tres flotas, corría 1702 cuando el río de oro que había sido el océano Atlántico volvió a fluir después de tres años de sequía. Gracias a la interesada ayuda que dio Luis XIV a su nieto, prestándole su poderosa armada, por fin emprendieron nuestros galeones el regreso con el producto de un trienio del comercio de Indias, del que los espías portugueses corrieron a informar a sus aliados ingleses llamándolo “el mayor tesoro que nunca cruzó el mar”.

Según las leyes, debían descargar en Cádiz bajo el control de los magistrados de la Casa de Contratación de Sevilla, mas arribados a las Azores, llegó desde España un galeón para informar a Velasco de Tejada que Cádiz padecía un feroz cerco marítimo ante una armada angloholandesa comandada por el almirante George Rooke. Celebraron conferencia y Chateau-Renault pretendió llevarse la flota a Brest o La Rochelle, pero en uno de los galeones españoles viajaba el gallego José Sarmiento Valladares, duque de Moctezuma y ex virrey de la Nueva España, muy curtido en política internacional; junto con Velasco de Tejada, impusieron la opción de Vigo, temiendo con razón que el rey de Francia nunca devolviera el oro.

Rooke, que encontraba fortísima resistencia en Andalucía y sufría graves descalabros, se enteró de lo que llegaba a Vigo y, visto lo negro que era para su flota el panorama andaluz, zarpó presuroso hacia Galicia con más de cien navíos y un ejército que cuadruplicaba el hispano-francés.

Alertado, Chateau-Renault dispuso los galeones españoles, cargados hasta las cofas de oro y riquezas, alrededor de la ensenada de San Simón. En el estrecho de Rande, falúas y pataches encadenados para impedir el asalto enemigo.

Pero Rooke planteó su más afortunada batalla naval… ¡en tierra! Desembarcó antes de entrar en la ría y fue tomando aldeas y los mal pertrechados fortines, algunos de los cuales aseguran los cronistas que ya entonces estaban en ruinas. Cuando los galeones españoles, presos en una ría incendiada convertida en ratonera, pretendieron escapar del fuego enemigo procedente de tierra, no pudieron huir a través del estrecho de Rande, bloqueado por la feliz estrategia de Chateau Renault.

Lo que los ingleses nos robaron, lo que nos cobró Luis XIV por su altruista ayuda y lo rescatado para Felipe V totalizó diecisiete millones de doblones de a ocho. Pero el monto oficial de lo que traían los galeones sumaba ciento cuatro millones… aunque aseguran todos los testimonios que las Flotas de la Plata declaraban sólo un doblón de cada siete de los que realmente transportaban, defraudando a hacienda para ahorrarse impuestos. Así que cerca de setecientos millones de doblones de a ocho (muchos miles de millones de euros) desaparecieron aquella noche del 23 de octubre de 1702.

¿Seguirán en el fondo de la ría? Se cree que sí. Oro entre brumas que muchos han entrevisto y expoliado durante tres siglos.

Por su parte, Chateau–Renault vivió el resto de su vida celebrando a diario fiestas extravagantemente fastuosas.